No es malo equivocarse

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Existen los amigos, esposos o esposas que siempre hacen las cosas bien, que según ellos nunca se equivocan, también los padres incapaces de pedir perdón a sus hijos  y no nos olvidemos del jefe que cuando se equivoca ¡le echa la culpa a los empleados! Estas son personas que no solo no reconocen que se equivocan, sino que pretenden hacer creer a las demás personas que nunca lo hacen.  

No es algo fuera de lo común encontrarnos con personas que son incapaces de reconocer cuando cometen errores. Sin embargo, es importante que nos preguntemos a nosotros mismos qué tipo de relaciones desarrollamos cuando somos incapaces de asumir nuestros errores. Creamos relaciones basadas en antipatía y rabia hacia los que no reconocen sus equivocaciones, ya que estos proyectan una imagen de prepotentes y soberbios. Esta posición de “perfectos” y “superiores” hace que los demás sean etiquetados como “bichos raros” debido a su imperfección y equivocaciones.

No es fácil que reconozcamos nuestras equivocaciones y pidamos perdón. A veces se nos hace más fácil actuar como si nada hubiera sucedido, pensando que no se darán cuenta o que se olvidará el error. Sin embargo, este comportamiento puede ser el principio de un gran problemón ya que comenzaran a crecer los conflictos, la desconfianza, el rechazo y los resentimientos en nuestras relaciones interpersonales.

sorryEn ocasiones, las equivocaciones y cometer errores son relacionados con el fracaso. Esta creencia insana hace que se produzca un rechazo hacia cometerlos y nos veamos actuando como si camináramos “sobre cascaritas de huevo”. Los vemos como algo negativo de lo que nos queremos librar y evitar a toda costa. Perdemos la espontaneidad y medimos todas nuestras acciones para evitar equivocarnos cuando en realidad, los errores no son sinónimo de fracaso. Al contrario, las equivocaciones, siempre y cuando estemos dispuestos a admitirlas, nos ayudan a reflexionar, a aprender algo nuevo, hacer cambios y a la superación personal, además de aportar conocimiento y ayuda a otras personas hablándoles de nuestra experiencia.

Equivocarse es de humanos, ¡todos los hacemos! A menudo no es fácil aceptar nuestras equivocaciones ya que nos toca la autoestima, el ego y el orgullo. Bueno…, y no olvidemos la vergüenza que en ocasiones nos provoca el hecho de que otros se den cuenta de que hemos cometido un error y somos “imperfectos”. Es por eso que hay personas que en vez de asumir su responsabilidad y reparar los daños, la evaden culpando a otros.

Es importante aprender a desarrollar la capacidad de reconocer y aceptar nuestras equivocaciones y limitaciones, al igual que comprometernos a hacer lo que tengamos que hacer para corregirlos. Cuando sientas que has cometido un error, revisa la acción y la consecuencia de ello, para así poder reconocer tu equivocación y hacer las enmiendas necesarias, ya que si no haces este proceso seguirás cometiendo el mismo error una y otra vez sin aportarte ningún tipo de aprendizaje a tu vida.

A lo largo de nuestra vida nos vamos a seguir equivocando, pero recuerda que…., “¡no es malo equivocarse, lo malo es no saber reconocerlo!

 



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