Pasos para una mayor conexión entre el mundo interior y el cuerpo

Pasos para una mayor conexión entre el mundo interior y el cuerpo

Todos nos damos cuenta de forma evidente cuando una persona está radiante. La conexión entre su mundo interior y exterior: la energía que transmite, la ilusión en la mirada, la calma en su rostro. De la misma forma, advertimos la tensión, el estrés, la mirada ausente de alguien con desasosiego interno.

Nuestro lenguaje corporal y no verbal dice mucho de nosotros mismos y de los demás, y es algo que reconocemos de forma intuitiva. Un lenguaje universal.

Cuando sentimos algún tipo de conflicto, estrés, tristeza…siempre, cuando sea posible, recomiendo empezar por el cuerpo. Parecerá contradictorio, pero a través del cuerpo podemos conectar con el inconsciente.

Es muy fácil de observar. Si cuando estamos mal, estresados, tensos, tristes… el cuerpo nos da señales: contracturas, malestar en el estómago, falta de energía. Podemos recorrer el camino inverso y tratar bien a nuestro cuerpo para que nuestro interior vaya tomando nota, y paralelamente ir abordando el mundo interior y la mente. Porque sin un cambio de percepción más amplio, será difícil ver resultados a largo plazo.

Aprendemos a observarnos, atender nuestras necesidades. Dónde está la tensión y cómo relajarla, darnos el descanso necesario, hacer estiramientos o posturas de yoga que pretenden el equilibrio mente-cuerpo, meditación o mindfulness para volver a conectar con nuestra atención y no dejar que la mente nos sature y desborde.

El estrés o el miedo generan la hormona del cortisol, implicada en los procesos inflamatorios y autoinmunes.

El amor y la sensación de bienestar hacen que segreguemos oxitocina. Esta hormona tiene la capacidad de anular los efectos de la amígdala y, por lo tanto, de bloquear el miedo.

Todos sabemos que cuando nos enamoramos, por ejemplo, la revolución química hace que nos sintamos pletóricos y radiantes, por dentro y por fuera; pero acontece por algo externo a nosotros. Dependemos de ello para sentirnos así. Con técnicas como el yoga o mindfulness, focalizándonos, podemos generar bienestar por nosotros mismos, lo que nos hace menos dependientes de lo externo y con una mayor percepción de bienestar.

Pasos para poder modificar la química de nuestro cuerpo e ir sintiéndonos bien por fuera y por dentro:

  1. Alimentación. El aparato digestivo tiene su propio sistema nervioso. Se llama sistema nervioso entérico. Genera hormonas como la serotonina, encargada de la sensación de bienestar.
  2. Deporte o vida más activa: caminar, senderismo, yoga…
  3. Meditación o mindfulness. En mi blog tenéis un cuaderno de mindfulness que yo misma he creado para que trabajéis con el mismo paso a paso, y que también incluye otras herramientas de psicología.
  4. Ser conscientes de cómo nos hablamos o hablamos a los demás. Ser amables y compasivos con nosotros mismos y con el resto.
  5. A través de cuerpo, como os cuento en este artículo. Cambiando nuestras posturas, el tono de nuestra voz, la práctica de yoga…

Cuando tratamos bien nuestro cuerpo nos sentimos mejor.



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