Practiquemos una fe atrevida

Hoy amaneciste a eso de las 5 de la mañana completamente desesperanzada porque las cosas no están saliendo como tú quieres. Tú:

  1. Te sirves una copa de alcohol para embriagar tu desesperanza.
  2. Prendes un cigarro para ahumar aún más tu ya limitada visión de la situación.
  3. Abres la nevera y planificas minuciosamente tu atracón inminente por eso de que “barriga llena, corazón contento”.
  4. Apelas a algo “un poquito más fuerte”, legal o no. Después de todo, tienes que descansar para poder retomar el ritmo vertiginoso de la vida.

Con dulzura y sutileza: Bizcocho, creas o no creas en un Poder Superior a ti misma, ha llegado la hora de practicar una fe atrevida. Es cierto, hubo, hay y habrá situaciones en las que las cosas no salieron, salen o saldrán como lo habíamos planeado: yo, precisamente hoy, publico este blog, tú lo lees y te sientes removida porque te identificas demasiado, él se enamoró por primera vez después de un matrimonio de 20 años, ella se volvió loca, ellos no dejan de llorar, eso no deja de comerse los zapatos y ensuciar la casa, nosotros ya no sabemos qué más hacer, ustedes luchan y no ven frutos, ellos siguen apoyando una locura destructiva… En fin, ¡el último que se vaya que apague la luz!

Yo te invito a que te abraces a algo que es verdad para ti, algo en lo que creas firmemente, creativo, constructivo, sanador y benevolente. ¿El amor? ¿La música? ¿La danza? ¿La astrología? ¿Las matemáticas? ¿La ciencia? ¿La naturaleza? ¿Inspirulina? ¿La comida macrobiótica? ¿La astronomía? ¿Lo sobrenatural? ¿DIOS?

Mira el cielo una noche despejada. ¿Qué ves? Entre otras cosas, yo veo orden, constancia, armonía, belleza, astros luminosos y un vasto vacío que parece mantener cada cosa en su lugar. Sólo por hoy yo nos exhorto a recordar que tú y yo también somos parte de ese universo maravilloso y que nuestras vidas también se rigen bajo sus leyes. ¡Practiquemos una fe atrevida! Escojamos creer que nuestras vidas evolucionan a la par del cosmos que nos concibió, ¿vale?

Y recuerda, si la vida se torna insoportablemente cuesta arriba, busca ayuda. No se supone que hagamos solos esto de vivir. Hay profesionales, grupos de apoyo, medios, libros, destinados a apoyarte.

Para ti, ¡dulces bendiciones!



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