¿Qué sabes sobre la malnutrición?

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Por la Lic. Magda García Narváez,
gerente de Salud del Centro de Atención Nutricional Infantil Antímano (CANIA)
para Empresas Polar

Cuando hablamos de malnutrición solemos pensar únicamente en la desnutrición y su relación con el consumo de alimentos, sin embargo, la malnutrición se refiere tanto al déficit como al exceso de peso de acuerdo con la talla y la edad de las personas, y tiene un origen multifactorial. Entre las causas más frecuentes se destacan los aspectos nutricionales, donde la dieta es insuficiente o excesiva en calorías o nutrientes. La malnutrición puede ser clínica, es decir evidente a simple vista; subclínica, que se diagnostica a través de mediciones corporales adicionales al peso y la talla; o puede estar oculta, la cual se aprecia a través de la evaluación bioquímica del individuo.

Una nutrición inadecuada ocasiona un desequilibrio entre los requerimientos nutricionales de nuestro cuerpo y el consumo de los nutrientes que requerimos. Asimismo, durante ciertas etapas de la vida el organismo necesita más nutrientes para crecer y desarrollarse, particularmente en los primeros años, en la adolescencia, así como durante el embarazo y la lactancia.

La Organización Mundial de la Salud señala que la malnutrición es la mayor amenaza individual a la salud pública mundial, así como la mayor causa de mortalidad infantil en el mundo. Alrededor de seis millones de niños mueren de hambre cada año, y los nacimientos de pequeños con bajo peso y restricciones nutricionales mientras están en el vientre de la madre, causan 2.2 millones de muertes infantiles anualmente.

La malnutrición en los primeros dos años de vida puede tener consecuencias irreversibles. Un niño malnutrido crece con un estado de salud precario y sus logros educativos serán menores. Asimismo, verá limitado el alcance de su potencial para crecer y desarrollarse adecuadamente.

Para atender este problema es necesario el trabajo coordinado de especialistas en distintas disciplinas. Nutricionistas, psicólogos, pediatras, gineco obstetras, deben combinar esfuerzos para apoyar especialmente a los grupos más vulnerables como son niños, adolescentes y mujeres embarazadas. Las terapias más efectivas incluyen un componente educativo orientado a estimular la modificación de creencias, actitudes y comportamientos, mediante la transmisión de conocimientos básicos sobre alimentación, nutrición, estilo de vida saludable y herramientas socioemocionales sostenibles.

La malnutrición es una condición prevenible y tratable, y recibiendo la ayuda y orientación adecuadas padres y niños pueden superarla.