¿Qué te roba la felicidad?

Te has preguntado qué personas o situaciones afectan tus estados emocionales ¿realmente crees que las personas y situaciones tienen el poder de hacerte infeliz? Lo que realmente te hace infeliz es lo que esperas de las personas y las situaciones; las expectativas puestas en lo externo y que luego son insatisfechas. Cuando comienzas a decir: si tal persona cambiara serí­a más feliz; si no tuviera que ver a determinada persona serí­a feliz; si tuviera una casa más grande serí­a feliz… Y así, una larga lista de expectativas que vas creando. La realidad es que la vida es imprevisible y por más que queramos no podemos controlar a las personas ni las circunstancias. Cuando esperas que algo externo te de felicidad estás permitiendo que te la roben, te vuelves dependiente de otros. Nada ni nadie puede robarte la felicidad si tú primero no se lo permites. ¿Por qué depender de otros para sentirte feliz? ¿Por qué aferrarte a algo o a alguien cuando la vida cambia constantemente?

Cuando nos dedicamos todo el tiempo a que nuestro mundo externo sea perfecto, nos estamos equivocando. Gastamos mucha energí­a viviéndola afuera donde realmente no tenemos ningún control. Hay que cambiar de dirección y comenzar a crear nuestra felicidad interna, pues dentro tenemos todo para lograrlo.

Ser feliz es una decisión, eres tú quien decides qué te hace feliz o infeliz. Cuando asumes una actitud ante un acontecimiento eres tú quien lo decides, no el acontecimiento. Tú eliges que te da felicidad y al hacerlo te conectas con tu poder, te sientes libre de ser tú mismo. Recuerda, no puedes controlar lo externo, pero si puedes comenzar a tener un real control en tu vida aprendiendo a cultivar tu propia felicidad y paz. Disfruta de tus relaciones, de tu trabajo y de todo lo que tienes, pero no dependas de las circunstancias  para ser feliz. La felicidad solo la encuentras cuando comienzas a buscarla en ti­.

La felicidad es una decisión, un estado, una actitud que se renueva cada dí­a, uno la tiene que hacer constante. La clave para lograrla reside en conectarte continuamente con tu momento presente, valorar  los detalles en tu vida, las personas que te dan amor, que te hacen sentir valioso; agradecer las bendiciones que recibes y las dificultades porque te ayudan a crecer y a aumentar tu fortaleza. Recuerda: Eres feliz si decides serlo.



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