Rechazar pensamientos tóxicos

Hay que mejorar la calidad de nuestros pensamientos para encontrar la serenidad con la que deseamos vivir. Elegir qué pensar, así como desechar esos pensamientos que resultan tóxicos en nuestro organismo, no es imposible y aquí te damos algunas ideas de cómo lograrlo

¿Te ha pasado que despiertas a mitad de la noche y de pronto caes en cuenta que llevas más de media hora repitiendo un mismo pensamiento una y otra vez en tu cabeza? Más allá del insomnio, hay un malestar por estar perdiendo el tiempo en dicha idea que no debería tener importancia. Esto no solo sucede en las noches, estamos presos en nuestros pensamientos en cada momento del día también.

La mayoría de nuestras emociones son respuesta de nuestros pensamientos. Por poco perceptible que parezca, el vínculo entre la mente y los estados de ánimos es muy potente. En principio pareciera que nuestras ideas no se pueden controlar, pero esto no resulta imposible. Se trata de una práctica con infinitos beneficios que todos deberíamos aprender a dominar a fin de descartar los pensamientos negativos y potenciar los positivos.

Mientras más nos enfocamos en un pensamiento negativo más potente se convierte éste. Son como las bacterias que se reproducen rápidamente y se apoderan de todo lo que encuentran los pensamientos negativos “nos agotan física y mentalmente, entre juicios inútiles, frenéticas reflexiones, ideas atemorizantes y maquinaciones innecesarias.” Como resultado, tendremos una vida cargada de estrés, mal humor, agobio y depresión.

En la vida se nos presentarán acontecimientos negativos que no podremos evitar, pero para vencer el sufrimiento que estos eventos puedan ocasionar hace falta un bloqueo mental, ponerle freno a los malos pensamientos que no solo hacen daño, sino que te impiden ver el lado bueno que la vida también ofrece. De nada sirve pasar una eternidad pensando “¿Y si hubiera actuado de esta forma?, ¿Y si no hubiera hecho tal cosa?…” Los juicios incesantes distorsionan la realidad, y quedarse atrapado en el recuerdo de un momento difícil solo te impedirá avanzar.

Podemos elegir como empleamos el tiempo, con quienes nos relacionamos, qué leemos, qué comemos, podemos elegir cómo reaccionar ante alguna circunstancia, elegir que palabras usamos y el tono en que las empleamos, y por encima de todo, podemos elegir nuestros pensamientos. Hay que seleccionar qué pensamos del mismo modo que escogemos qué ropa nos vamos a poner cada mañana. Y es que al final de cuentas, si quieres controlar tu vida, debes empezar por aprender a controlar tu mente. La mente es una herramienta y el uso que le des a ella se convierte en un hábito, un hábito que tú puedes cambiar. Únicamente hace falta práctica, un esfuerzo firme y buena disposición.

Por lo general, cuando rompes relación con alguien cercano experimentas muchas emociones de dolor al pensar en esa persona. Ese pinchazo en el pecho cuando recuerdas que se ha ido podría evitarse si tan solo no recordaras constantemente lo sucedido. Imagina que sufres temporalmente de una pérdida de memoria, como resultado tendrías menos sufrimiento. Esto demuestra claramente la conexión que existe con nuestros pensamientos. Si crees que no puedes dejar de pensar en alguien, estás equivocado. Si te lo propones puedes lograrlo. Pero ojo, debes ser honesto contigo mismo, muchas veces decimos que queremos olvidar, pero en el fondo tenemos motivos ocultos para no hacerlo. Lo cierto es que el cerebro humano brinda posibilidades asombrosas que comúnmente no son percibidas.

Estas facultades no solo son provechosas para problemas sentimentales. Del mismo modo aplica ante la posibilidad de realizar una meta. Cualquier objetivo que te fijes amerita tiempo para alcanzarlo y la única manera de lograrlo es mediante una buena concentración en lo que te has propuesto. Debes evitar los pensamientos inoportunos que boicotean tu ideal. Los grandes deportistas, estrellas de sus equipos, declaran constantemente que sus mejores jugadas surgen cuando mantienen la calma y ponen su mente en blanco sin dejar que nada los afecte.

Hay muchos caminos para encontrar la serenidad mental:

1. Un primer paso es escuchar nuestros pensamientos, entender de dónde vienen y su por qué, para luego poder descartarlos. Es importante reconocer el impacto negativo que éstos tienen en ti. Del mismo modo, hay que saber detectarlos para descartarlos inmediatamente, ya que mientras más los pensamos más poderosos se vuelven.

2. Piensa desde una perspectiva diferente. Imagina que eres otra persona y luego cómo esa persona pensaría ante circunstancias puntuales.

3. Concéntrate en algo más. A veces la mejor solución es distraer los malos pensamientos con cualquier otra idea, por muy superficial que esta otra sea.

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