Relaciones a distancia, ¿amor o idealización?

Relaciones a distancia, ¿amor o idealización?

Hoy quiero conversar contigo sobre este tipo de amores que nacen en la distancia, en los que kilómetros separan a las partes, excluyendo de este análisis a parejas ya establecidas que temporalmente tienen que separarse por motivos varios como salud de un familiar, trabajo, estudios o cualquier otra razón. Quiero referirme a ese tipo de amores que nacen apoyados por la tecnología de las redes sociales, que nos unen independientemente del lugar del mundo donde nos encontremos.

Conozco de casos donde este tipo de relaciones se desarrollan muy bien y culminan en relaciones estables donde la convivencia deja atrás la distancia. Pero también conozco de muchos casos que no son así, y por el contrario, se crea mucho dolor por la pérdida de una relación que se consideraba perfecta… ¿perfecta?

En este tipo de relaciones se suele crear una magia, un idilio cargado de fantasía, la persona cree haber encontrado el amor perfecto, ese que tanto anhelaba donde todo es positivo, no hay malas caras, todo es afecto. Esto en muchos casos suele ser producto de la idealización, ¿por qué?

  • Al estar desde la distancia falta el contacto frecuente que produce la convivencia, y desde allí es muy probable que todo lo que ocurra se interprete en forma positiva y romántica.
  • Los encuentros físicos que se producen suelen ser ocasionales, y por lo tanto cargados de la ansiedad y el deseo de estar juntos por lo que tienden a ser maravillosos, casi que de novela feliz.
  • El contacto que se produce vía medios tecnológicos como Skype, Whatsapp, Facebook, entre otros, se aprovechan al máximo, y suelen ser usados para disfrutar de ellos desde el plano positivo dejando de lado el mal humor, las tensiones del día a día, malestares.
  • Conocer profundamente al otro se torna más complejo porque no existe el tiempo suficiente para ello, lo que facilita la atribución de rasgos ideales en el otro.
  • Es complejo garantizar la fidelidad de la otra persona, más aún si los encuentros son muy distantes en el tiempo.

La experiencia me indica que para que estas relaciones puedan funcionar es importante concientizar esta realidad de modo de poder pisar tierra más que idealizar; establecer contactos diarios que vayan generando cercanía e intimidad; acordar ser honestos; realizar encuentros presenciales con la mayor periodicidad posible, y sobre todo no alargar demasiado la relación en la distancia porque en este caso el resultado puede ser inversamente proporcional a la posibilidad de éxito, entendido este como el acuerdo de estar juntos en la vida real más que en la virtual.



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