¿Cómo afecta el consumo de alcohol a las mujeres?

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Hoy quiero contarles de alguien que conozco, se trata de Andrea. Ella trabaja en una destacada empresa y su vida se divide entre los roles de profesional, hija, madre y amiga. Numerosos encuentros para festejar un cumpleaños o alguna celebración de trabajo generalmente la llevan a tener varias oportunidades de consumo de alcohol durante la semana, pero Andrea debe saber que como mujer hay ciertos temas con relación al alcohol que debe tomar en cuenta porque casos como el de ella se repiten a diario, y existen muchas mujeres que consumen bebidas alcohólicas habitualmente. A todas ellas quiero darles algunas recomendaciones, que les permitan desarrollar un patrón de consumo adecuado y acorde con su condición de mujer.

La mujer usualmente es de menor estatura y peso corporal, además tiene mayor cantidad de grasa que el hombre aún cuando no tenga sobrepeso, y su cuerpo tiene una menor cantidad de agua. Debido a esto y a que posee menos enzimas para procesar el alcohol, éste se encontrará en mayor concentración en su sangre y los efectos de su consumo serán más notorios.

Podemos comparar al hombre y la mujer con dos envases en los que hayamos vertido agua, en uno más y en otro menos (hombre vs. mujer) y luego vertimos la misma cantidad de un colorante en ambos envases. En el “envase hombre”, el colorante lo veremos más diluido que en el “envase mujer”. Esto mismo sucede con el alcohol, porque el hombre no sólo posee más agua que la mujer en su organismo, sino también más enzimas que le permiten procesar el alcohol. Para hacerlo más explícito, si un hombre y una mujer consumen la misma cantidad de alcohol en el mismo lapso de tiempo y medimos su aliento con un alcoholímetro, la mujer tendrá un puntaje más alto que el hombre.

mujeres-alcoholEn cuanto a la cantidad de bebidas alcohólicas que deben tomar las mujeres para tener una ingesta moderada, la organización canadiense sin fines de lucro Éduc alcool se refiere a dos o menos bebidas al día, con un máximo de 10 a la semana; y en ocasiones especiales 3 bebidas o menos. Adicionalmente, sugiere no consumir alcohol uno o dos días a la semana, con el fin de evitar el desarrollo de un hábito de tomar.

Ahora bien, qué sucede con las mujeres embarazadas o en período de lactancia. En estos casos, mi posición es que no debemos hablar de consumo moderado, sino de CERO consumo. Hay numerosas investigaciones que recomiendan esto, con las cuales estoy completamente de acuerdo como especialista.

En mujeres lactantes, hay un porcentaje del alcohol consumido que pasa al bebé a través de la leche materna, y la cantidad de alcohol en esa leche es mayor que la que contiene la sangre de la madre que lo ha consumido.

Con relación a este tema, la American Academic of Pediatrics recomienda solo un consumo eventual y en esos casos amamantar o extraer la leche antes de tomar o esperar dos horas después de haber tomado una bebida alcohólica; en ningún caso la madre debe tomar regularmente durante ese período.

En definitiva, en el caso de Andrea y de muchas mujeres, el consumo moderado de alcohol puede ser parte de un estilo de vida saludable, siempre que se disfrute con conciencia y moderación.

Esto pasa por conocer las condiciones de nuestro organismo y los efectos que el alcohol puede tener sobre él; atender las recomendaciones en cuanto a la cantidad máxima que se debe consumir y estar conscientes de que sólo nosotros conocemos nuestros propios límites y debemos respetarlos.



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