Sacude tu zona de confort

Una vez leí aquí mismo en Inspirulina un artículo que hablaba de ampliar la zona de confort en lugar de salir de ella, y esas palabras fueron justas para darme cuenta de que cuando hacemos las cosas desde la obligación es posible que no hagamos nada, siempre debemos actuar desde el amor.

Hace un año decidí dejar mi trabajo en una excelente agencia de marketing digital, donde trabajaba con pocas personas, flexibles, simpáticas y excelentes profesionales, haciendo lo que me gustaba, conectar con la gente, para emprender como trabajadora independiente. Contaba con todos los beneficios de trabajar en una empresa, además me quedaba cerca de casa, tenía compañeras de trabajo geniales, compartíamos mucho y el ambiente era estupendo.

Sin embargo, había una vocecita en mí que me decía: “ya no quiero trabajar más así”. Como diría Eli Bravo, “amasé la idea” por varios meses, hice preguntas a diferentes personas que ya trabajaban freelance, hice todos los cursos online sobre emprendimiento que pude conseguir, meditación, leí artículos, PNL para el empoderamiento, leí libros sobre amor propio y flexibilidad, y reconocí que todo el poder que necesitaba estaba dentro de mí y mi mente, busqué empoderarme, eliminando prejuicios y fortaleciendo mi intuición, y finalmente renuncié.

Desde que tomé la decisión son muchas cosas las que he aprendido. En principio comencé a desapegarme del dinero, hay días en los que no tengo nada en la cuenta, lo que en otra ocasión me hubiera matado de la angustia. También he podido darme cuenta de la calidad de las relaciones que tengo con otras personas, mis amigos y algunos conocidos son quienes más me han apoyado.

Hoy me siento capaz de asumir nuevas responsabilidades y mayores retos. A pesar de que al principio estuve llena de dudas y miedos, poco a poco y aumentando la seguridad en mí misma he podido derribar esos obstáculos, que a fin de cuenta han estado solo en mi mente.

Cada día representa una oportunidad de aprender nuevas cosas y conocer gente que también viene a enseñar. Los primeros días nos sentimos desorganizados, confundidos porque no tenemos que cumplir un horario, y extrañamos el entorno al que estábamos acostumbrados. No es fácil ponerse a trabajar con la cama tan cerca; sin embargo, pronto tomas conciencia de que la organización es fundamental. Así he aprendido varias cosas, como por ejemplo:

  1. Administras tu tiempo con responsabilidad.
  2. Si te organizas podrás cumplir con tu trabajo y tener tiempo para otras actividades.
  3. Administras mejor tus finanzas, tomas mayor conciencia de tus gastos.
  4. Vives con mayor sencillez.
  5. Sientes menos estrés y preocupaciones.
  6. Te sientes capaz de asumir nuevos retos, te sientes poderosa y capaz.
  7. Te das cuenta de que no es necesario trabajar para otro, tú puedes hacerlo por tu cuenta y tener excelentes beneficios.
  8. Sientes mayor libertad para hacer las cosas que te gustan.
  9. Eres feliz.
  10. Rompes con los paradigmas y te vuelves más flexible.

Expandir la zona de confort no es más que ir un poco más allá, un paso a la vez, sintiéndote segura aunque sientas temores. Irás cambiando esa zona por una más rica y variada, donde podrás disfrutar las oportunidades de crecer que antes no podías ver. Lo que intento decir es que no te pongas límites, y aunque tengas miedo lánzate a la aventura de saber qué más hay para ti ahí afuera.



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