Semilla de comprensión

Poco nos importa lo que dicta el corazón y lo que el Ser sutil que nos cobija por dentro siente, cuando es desdeñado por las ansias de la fama y del tener.

No existe ni un intento de respuesta ante las incesantes demandas de la esencia por mostrarnos el camino hacia la auténtica libertad.

Nos empecinamos en guiarnos por las señales externas, confusas, engañosas, meras ilusiones, proyectos de la imaginación.

Más nos gusta vanagloriarnos con títulos, éxitos y súper-personajes capaces de realizar increíbles hazañas, pero incapaces de reconocerse a sí mismos frente a un espejo.

Escapistas, traidores, hipócritas, especuladores, insensatos, egoístas, artífices de la mentira e inventores de las mil excusas. Somos una marioneta de los caprichos de nuestra ignorancia. Somos pobres de espíritu y ricos en el vil mundo de las formas.

¿Qué acumulas en las arcas de los deseos que, ante las puertas del otro mundo, te sea permitido ingresar?

¡Escapa…escapa, tú, prisionero de todo contrato social! Y que la vida te bese en las mejillas, y que la bienaventuranza y la dicha aniden en tu corazón…

La primavera ha llegado y la golondrina de la paz surca el firmamento en busca de un nuevo hogar. ¿Qué condiciones para su digna empresa ofreces tú?

Una buena semilla ha sido sembrada en nuestros corazones. Pronto la primavera de la vida hará estallar nuevos brotes de comprensión y las hojas reverdecerán y las flores colorearán el árbol y los frutos saciarán nuestra hambre.

¿Qué es el corazón sino la vida misma fluyendo incesantemente en nuestro interior?

Nos quejamos por las injusticias que padecemos reclamando la vida que ya tenemos.

Somos mártires de nuestras propias fantasías.

Negamos constantemente con la queja parlante la paz que tanto anhelamos.

Despreciemos el Alma.

Traicionamos la esencia.

Enmascaramos la belleza con falsos personajes.

¡Vivimos en constante contradicción!

Y aún así, sin rencor y sin resentimiento, un increíble potencial sigue latente en nuestro interior.

Y aún así, presos de los caprichos de la mente y esclavos de la ignorancia de Ser, la vida nos ofrece nuevas oportunidades.

Dime, ¿Qué esperas para ser alimento y tierra fértil de esa semilla que alberga en su seno el fruto sublime de la libertad?



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