Si no aceptas los defectos, no mereces las virtudes

Todos estamos hechos de defectos y virtudes, y es increíble como una de las principales causas de no poder convivir con los demás, es no poder aceptar sus defectos.

Cuántas veces no hemos escuchado o dicho: “no puedo convivir con él o ella, porque es un egoísta, un soberbio…”.

Esta frase de Oscar Wilde viene como anillo al dedo: “Cuando me da por pensar de noche en mis defectos, me quedo dormido inmediatamente.” Porque siempre se nos es más fácil percibir los defectos de los demás y nunca los propios.

Sabemos bien que todos tenemos un cerrito de defectos, sea que los veamos nosotros mismos o no, lo perciban quienes nos rodean o no. Debemos aceptarlos y nos deben aceptar los demás.

Esto no quiere decir que vamos a ir por ahí diciendo: “es que yo soy así” o aceptándolo de los demás, se trata de ser honestos con nosotros mismos para ir modificando esos defectos y en su lugar acumular virtudes.

Enfrentarnos a nosotros mismos puede ser quizás, la tarea más difícil que tengamos que cumplir, reconocer nuestros defectos puede incluso ser embarazoso y es hasta probable que no lleguemos a arrancarlos por completo. Sin embargo guiados por nuestras necesidades y creencias, podemos despertar nuestra conciencia y empezar a respetarnos a nosotros mismos y luego a los demás.

Cada uno de nosotros es único y especial, cuando nos reconocemos como personas, empezamos a construir un entorno de igualdad que nos da seguridad y nos ayuda a vencer las dificultades, y los demás llegan a apreciarnos como las personas que realmente somos.

nadie-sin-defectos2Para lograr tener una imagen equilibrada de nosotros mismos en principio, lo que pensamos y decimos debe estar directamente vinculado con nuestras acciones, tenemos recursos internos y externos para lograrlo, y si hay algo de lo que carecemos, seguro tenemos a alguien a nuestro alrededor que nos puede ayudar.

Es en la diversidad que representamos donde está nuestra verdadera riqueza, aceptar que necesitamos de los demás, que no somos islas, nos ajusta el camino para dejar de estar extraviados, por lo que es importante reconocer dónde fallamos y cuáles son nuestros dones para así desarrollarlos.

La vida es una oportunidad para dejar nuestra huella, el amor al final es lo que cuenta. Este post es una invitación a que reflexionemos juntos sobre el tema, todos tenemos tanto virtudes como defectos, somos únicos, valiosos y necesarios.

 



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