Solo Al Soñar Tenemos Libertad

Cuando me enteré de la muerte de Chris Cornell, la prodigiosa voz del grunge, sentí el impulso de honrar su memoria.  Mientras escuchaba sus canciones, en las diferentes facetas de su carrera, escribía un texto alrededor de su trayectoria, una especie de conmemoración de su legado. Estuve hurgando en su trayectoria y lo que representó para mí su música. Minutos antes de entregar de terminar el escrito dieron la noticia de que se había suicidado. Me sorprendió al punto de disgustarme.

Desconozco las razones por las que  uno de mis ídolos musicales de los 90 se había ahorcado, quitándose la vida. Quizás no lo sabremos. Recapitulé sobre su turbulenta vida y los excesos que le conocimos en vida. No quise juzgar, al final de cuentas sus canciones hablan mejor sobre él. Respiré, me dejé llevar por la música, pero el mal sabor aún estaba presente.

Recordé al también fallecido en las mismas circunstancias, Robin Williams, en su interpretación  del profesor John Keating en Dead Poets Society (La Sociedad de los Poetas Muertos), aquella escena en la que se sube al escritorio y le dice a sus alumnos: “Hay que mirar las cosas de un modo diferente. El mundo se ve distinto desde aquí arriba“, haciendo referencia al cambio de perspectiva. Me parece irónico que en esta largometraje el suicidio también esté presente.

El guion no tiene desperdicio, hay muchos momentos de aprendizaje en la cinta. “El día de hoy no se volverá a repetir. Vive intensamente cada instante, lo que no significa alocadamente; sino mimando cada situación, escuchando a cada compañero, intentando realizar cada sueño positivo, buscando el éxito del otro; y examinándote de la asignatura fundamental: el amor. Para que un día no lamentes haber malgastado egoístamente tu capacidad de amar y dar vida“, dice en otra escena.

Me devolvió al presente, a mis motivaciones, al disfrute de mi realidad y de cómo durante el día me fui encontrando con gente conectada a mi vibración, en la misma frecuencia. Tuve una perspectiva novedosa, positiva y gratificante. Al regresar a casa me topé con una manada de seres humanos ávidos por crear una realidad distinta. “No importa lo que digan, las palabras y las ideas sí cambian al mundo“.

Entonces, recobré mi emoción e imaginación, fortalecí mis palabras y pensamientos; mi entorno, situaciones y circunstancias se inclinaron a mi favor. Ahora estoy ejerciendo mi potestad para fantasear, porque he visto que lo que pareciera ser un caos, progresivamente se ha tornado en el inicio de un gran cambio espiritual para el país. ¡Está sucediendo! Algunos nos hemos dado cuenta y ya celebramos esa muestra de convivencia ciudadana que está por venir. “Hay un momento para el valor y otro para la prudencia. El que es inteligente, sabe distinguirlos”.

Cuando el profesor Keating cita al poeta Robert Frost: “Dos caminos se abrieron ante mí pero tomé el menos transitado y eso marcó la diferencia“, me siento identificado. Así he sido desde pequeño. La satisfacción de sentirme vanguardista a partir de todas esas ideas optimistas, con las que siento que transformo la vida, es mi aporte constante al lugar donde estoy viviendo. “Sólo al soñar tenemos libertad, siempre fue así y siempre así será“, recuerda Keating.

Sigamos transformando al mundo, soñando, apasionándonos, eligiendo el camino y las palabras correctas. Hay que cambiar nuestro punto de vista las veces que sean necesarias porque nada es imposible. Seamos librepensadores, desenterremos la sabiduría de la vida con moderación.

Aprovechen el día muchachos. Hagan que sus vidas sean extraordinarias…  Carpe diem. ¡Vive el momento!”.



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