Sonríe sanamente

Sonríe sanamente

Nada como una bella sonrisa ¿cierto? Todos, eventualmente, hemos soñado con tener una dentadura digna de valla publicitaria o de estrella de cine. En más de una ocasión, por más que nuestro ‘yo’ púdico –o público- no lo quiera asumir, hemos deseado poder levantar los labios, así sea con una media sonrisa, y ver la chispa del brillo y la salud relucir en los ojos de quienes nos miran con admiración y embeleso.

Y existen entonces dos posibles escenarios. Primero, el de los “elegidos”, aquellos que desde el primer momento gozaron de la más perfecta dentadura, sana y blanca, resistente y en consonancia con los cánones estéticos: derecha y simétrica. En segundo lugar están los que nunca han estado cerca del canon estético: dientes torcidos, asimétricos, amarillentos y careados.

Digamos que, de esos dos primeros escenarios, nos encargaremos más del segundo, al que la mayoría de la gente pertenece. Y queremos hacer mención de que no se trata solamente de un asunto estético: diversos estudios han comprobado que una buena salud dental es causa y sinónimo de un buen estado de salud general.

¿A qué se debe todo esto? Pues a un principio que denota la importancia del cuidado que debemos darle: los dientes son las únicas piezas de nuestra estructura ósea que no están recubiertas por ningún tejido. Esto no las hace más vulnerables, pero sin duda las hace susceptibles de sufrir desmejoras si no les damos el cuidado que ameritan (cepillado tres veces al día, uso de hilo dental y de enjuagues bucales que se encarguen de las encías).

Hay casos que, sin embargo, no pueden aceptar solamente un simple cuidado puesto que ya se enfrentan a un serio deterioro. Costumbres como el tabaquismo o la ingesta excesiva de café o té, vinos tintos o refrescos pueden ser causas de las manchas en los dientes, así como un cepillado ineficiente (poco exhaustivo e infrecuente) también. Con el tiempo, el esmalte que cubre los dientes se va desgastando y revela la capa inferior, de color amarillento. Y además, por encima de todas esas causas, están los golpes que, sin más, pueden arrebatarnos los preciados dientes.

¿Qué hacer en cualquiera de estos casos? Primero, cepillarse exhaustivamente: esencial. Segundo, considerar tratamientos alternativos. En caso de que el problema sean manchas o  coloración, no hay que frenarse por el precio del blanqueamiento dental. Lo mismo pasa con los precios de la ortodoncia, que no es exclusivamente para niños. No te niegues la posibilidad de una buena salud bucal y esa sonrisa de película que siempre quisiste.

 



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