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Superar obstáculos comienza por ti

superar obstáculos

En junio de 2014 hice a pie, en compañía de mi esposo e hijo, 112 kilómetros del Camino Francés hacia la ciudad de Santiago de Compostela, en España. Este recorrido casi mítico es, en mi opinión, una de las vivencias que todos deberíamos tener, por la riqueza de experiencias, incluso espirituales, que puede aportarnos.

Por todo lo que habíamos aprendido sobre el Camino, gracias a lecturas, pero, sobre todo por las recomendaciones de amigos que ya habían hecho el recorrido, mi familia y yo pusimos mucha atención y esfuerzo a la preparación física: entrenamos distancia para desarrollar resistencia, utilizando las botas y equipos que íbamos a cargar con nosotros durante el recorrido para acostumbrarnos al peso y para ajustar la carga a lo realmente imprescindible. Nos preparamos para encontrar bajadas y subidas pronunciadas, cambios de temperatura debido a la altura o a la lluvia. En fin, tomamos todas las previsiones posibles desde el punto de vista físico.

Iniciamos la caminata de la primera etapa, subiendo una empinada escalinata que data de los tiempos del Imperio romano, para tomar un antiguo sendero que une las poblaciones de Sarria y Puertomarín, separadas por unos 20 kilómetros. La travesía es bastante sencilla. Sin embargo, faltando poco más de un kilómetro para Puertomarín, una bajada empedrada como de 200 metros y casi 40 grados de pendiente, me confrontó con algo para lo cual no estaba preparada: la pared.

La pared o muro es el nombre que le dan los atletas de distancia al fenómeno que ocurre cuando se cree haber llegado al tope de la resistencia. Es un fenómeno totalmente mental, pues en todos los casos, superada la resistencia del pensamiento limitante, del “no puedo más”, el atleta puede no solo continuar la prueba, sino incluso ganarla.

¿Cuántas veces no nos hemos encontrado con esta pared? En muchísimas situaciones de la vida, podemos pensar que “no podemos más”, que no estamos preparados para ello, nos recriminamos el habernos empeñado en algo o por alguien. Sin embargo, es una limitación mental, no necesariamente real. En esos momentos podemos echar mano a varios truquitos que también nos regalan los atletas para superar estos obstáculos mentales:

  1. Respira: los atletas se concentran en una respiración rítmica, nosotros en una que también sea profunda y que nos ayude a relajarnos y a aclarar la mente.
  2. Replanifica: cuando te topas con obstáculos, reales o mentales, es tiempo para revisar cómo estás emprendiendo tus actos y hacer modificaciones.
  3. Concentra tu atención en lo positivo que te rodea: los atletas se nutren del aplauso y vítores del público, nosotros del apoyo de quienes nos aman.
  4. Visualízate logrando tu objetivo: observa en tu mente, con todo detalle, el momento de triunfo, y siéntelo como si fuera real ya, con gratitud y alegría.
  5. Confía en que las dificultades van a pasar… y prosigue tomando acciones para lograrlo. Cuanto más practiques esta recomendación, más rápido superarás el obstáculo.


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