Banner Cabecera

Tapas y cervezas: una combinación ideal

Muchas son las oportunidades que he tenido de asistir a cenas en casa de amigos, en su momento inmigrantes italianos, españoles o portugueses, donde el consumo moderado de bebidas alcohólicas es una costumbre, un hábito en sus mesas.

En la última de ellas, mientras disfrutábamos de unas tapas españolas con una cerveza, quedé con el compromiso de investigar sobre este tema, así que cumpliendo con mi promesa… he aquí una reflexión que bien puede ayudarnos a desarrollar hábitos de consumo de alcohol como parte de un estilo de vida saludable.

Entre las múltiples historias que existen para dar explicación a estas tapas españolas, muchas coinciden en que las bocas de las copas de vino o las jarras de cerveza eran tapadas con un trozo de comida para evitar visitas indeseadas y así no contaminar las bebidas. Fue así como estas “tapas” improvisadas con un pedazo de pan o rodajas de embutidos o de queso, se convirtieron en el acompañante ideal de esos momentos donde tanto disfrutamos compartiendo con nuestros familiares o amigos, potenciando el disfrute tanto de lo que comemos como de lo que bebemos.

cerveza-y-tapas2

Trasladando esta costumbre del mediterráneo a nuestro país, podemos mencionar a los muy típicos “pasapalos”.

El bienestar que genera acompañar la bebida con los que muchos llaman los “indispensables” tequeños de las fiestas, tiene que ver con cómo nuestro cuerpo procesa el alcohol: lo que comemos y lo que bebemos es absorbido de la misma forma, pero con una gran diferencia: si no hay alimentos en nuestro organismo, el alcohol contenido en la bebida puede pasar a la sangre en sólo 30 minutos, mientras que si disfrutamos de una copa de vino comiendo, ese alimento que estará en nuestro estómago hace que el alcohol pase lentamente al intestino delgado y ayuda a que luego el hígado pueda hacer su trabajo más eficazmente ya que le toma cerca de una hora metabolizar esa cantidad de alcohol.

De ahí que cuando hablamos de moderación, el acompañar las bebidas alcohólicas con alimentos es una de las claves principales para cultivar un consumo responsable, además que… ¡sabe mejor!

Lo que se ha llamado “maridaje” o la óptima combinación de un alimento con una determinada bebida potencia el disfrute de ambas cosas. El maridaje de alimentos con vino es ampliamente conocido, pero también se puede hacer con cerveza.

cerveza-y-tapas

En la conversación que sostuve con mis amigos en medio de la degustación española, también salieron a relucir aquellas cervezas fuertes como la Polar Pilsen y la Solera clásica que debido a su cuerpo -dado, entre otras cosas, por la cebada malteada y el amargor del lúpulo- son acompañantes ideales de las carnes rojas, a la parrilla o preparadas con aderezos fuertes.

Las cervezas ligeras son buenas compañeras de las comidas elaboradas con los productos del mar, de los quesos suaves, de las sopas livianas y de las ensaladas.

Por su parte, la Polar Ice, de sabor intermedio, menor amargor pero con cuerpo, es adecuada para una gama amplia de alimentos, incluyendo comidas condimentadas, sazonadas y hasta picantes. Pero si lo que desean es cambiar las tapas españolas, que yo tanto disfruté, por una comida italiana como protagonista de la velada, les puedo hacer la misma recomendación: a sabores fuertes cervezas con más cuerpo y amargor, y a sabores como los del tomate, la albahaca o los quesos suaves una cerveza de sabor intermedio o una ligera.

¡Buen apetito!



Deja tus comentarios aquí: