Banner Cabecera

Tengo una idea buenísima

¡Eureka! así debería comenzar esta columna. Las buenas ideas deben ser expresadas con emoción, entusiasmo, alegría, sinónimos que quieren decir, la misma cosa. Una gran palabra sin ningún significado aparente, no más que hace recordar la experiencia de Arquímedes, aquel filósofo quien tras descubrir que el volumen de cualquier cuerpo puede ser calculado midiendo el del agua desplazada cuando el cuerpo se sumerge en esta (conocido como el Principio de Arquímedes) salió a las calles de Siracusa en Italia, desnudo y gritando: ¡Eureka!, ¡Eureka!, ¡Eureka! Desde entonces, la desnudez ha tenido un significado diferente ante los ojos de quienes observan a un genio en potencia celebrar sus descubrimientos.

arquimedes

Espero que como Arquímedes, todos podamos en algún momento de nuestras vidas desinhibirnos al encontrar esa idea, aquella que nos despierte los sentidos y llene de felicidad, para poner manos a la obra y materializarla.

Desde muy joven ha llamado mi atención entender cómo cada uno de los Hombres somos Creadores. Te invito a observar alrededor y detallar las obras que te rodean, todas ellas, producto de una pequeña idea encendida en algún momento en la vida de esos Arquímedes contemporáneos.

“Las ideas son muy complejas, están llenas de matices importantísimos que determinan todo y tienen más valor que la idea en sí misma”. Eduardo Manchón (Co-fundador de Panoramio.com – adquirido por Google en 2007).

Una idea me hace pensar en Inspiración o musa como algunos solemos llamarla. Ese último término, más romántico que el anterior es solo una elegante palabra que lleva relación con la Creatividad, aquella que para muchos es considerada subjetiva y casi indescriptible o descifrable. Pero antes de adentrarnos en los confines del cerebro y sus colores, debemos conocer un poco sobre la inspiración necesaria para crear concepto que proviene de la idea.

Para los griegos la inspiración lograba que el artista alcanzara un estado de éxtasis o furor poeticus, el frenesí divino o locura poética, con esto podemos entender a nuestro amigo Arquímedes en su momento. Cuando investigaba para escribirles estas líneas traté de entender la diferencia entre la Inspiración y Musa (dudando de que existiera tal) y me he topado con una historia bien particular que me hace volar la imaginación. Se trata de las Musas y su presencia como hijas de los Dioses. Se creía que eran las madres de creaciones musicales y poéticas de los individuos, su gran poder se decía que era traer a la mente del poeta mortal los sucesos que relatarán, así como otorgarle el don del canto y darle elegancia a lo que se recitaba. No hay razón para dudar de que los poetas más antiguos fueran sinceros en su invocación a las Musas y que realmente se creían inspirados por ellas, pero en épocas posteriores, al igual que en la actualidad, tal invocación es un mito casi imposible de develar, aunque me gusta creer que era así.

arquimedes2

Con este vistazo a las historias fantásticas, lógicas y científicas de algunos términos necesarios para comprender nuestro proceso de creación, debemos avanzar para referirnos a la responsable del “color” en nuestras ideas. Freud veía a los creativos como seres especiales y con heridas profundas. Eso me hace sentir bien. Muchos de los que hemos sido considerados “creativos” logramos evidenciar con claridad las miradas interrogantes de quienes no comprenden nuestro reflejo del mundo. Consideramos que la vida tiene un “más allá” y que se puede expresar a través de vías casi infinitas. En cuanto a mi experiencia personal siempre he sido un bohemio adolorido por la necesidad de un “algo” sin nombre que debe describir un “no sé qué”, algo que hoy día me suena hasta ridículo pero como he mencionado arriba, Freud me ha hecho sentir bien con su teoría.

Considerarse creativo pareciera ser egocéntrico, pero cuando te lo han hecho creer así, es algo difícil de quitar de tu resumen curricular. Nuestra mente ha demostrado ser perezosa, vean la gran cantidad de filósofos, científicos, genios quienes en épocas tan “incomunicadas” lograron concentrar toda su energía en el desarrollo de ideas conceptualizadas bajo la inspiración de sus musas. Entonces nosotros quienes estamos encajados en una “sociedad globalizada” nos resulta difícil parir ideas de peso y relevancia.

La creatividad es la condición de nuestro cerebro para llegar a nuevas conclusiones y resolviendo problemas de manera original. Cuando nos referimos a una Idea Creativa es la producción de un concepto, original, útil y que satisface tanto a su creador como a otros durante algún periodo. Seguramente usted ha escuchado alguna vez referirse a las Ideas Creativas como: “ocurrencias sin sentido”, a pesar de que a muchos no nos guste ese señalamiento, existen propuestas que se hacen llamar Creativas y son precisamente “ocurrencias”. Es que la definición básica de creatividad involucra una personalidad, un sentido y un uso específico de esa idea. La creatividad debe ser satisfactoria desde los extremos: emocional y financiero, es en ese momento cuando afianzamos el hecho de que un creativo es quien sabe dar en el clavo con su comercialización ideal.

arquimedes3

Todos nacemos con capacidades creativas que al ser estimuladas o no se mantienen en nuestro sistema nervioso, esperando el momento justo donde la inspiración sea tomada por las Musas y nos ayuden a encontrar un concepto para la idea que ha “llegado”. De esta manera, como todas las capacidades humanas, el estímulo para la creatividad puede ser desarrollado y mejorado.

Recuerdo que tiempo atrás, cuando nació la idea de escribir mi libro, la editora me convenció de cambiarle el nombre: Micrófono Abierto Producción Radial Creativa, alegando que la Creatividad es subjetiva (“Lo que es creativo para ti, no es creativo para mí” – dijo). Así si deseaba usar la palabra Creatividad, tenía que justificarla. Entonces, escribí varios capítulos con ejercicios de inspiración para de esta manera, motivarlos.

Cuando se enciende la bombilla trayéndonos una “buena idea” debemos asumirla con humildad, así evitamos someter a la audiencia a digerirla obligatoriamente por nuestra necesidad de demostrar que hemos dado con nuestra máxima capacidad de creación, sino entender que “Ya se inventó el agua tibia” y que sólo aportamos complementos de lo que hoy existe, adaptándolo a las nuevas generaciones.

¡Tengo una idea buenísima! – El gran detalle es que si se desea conocer todo sobre esta, debe ser durante su ejecución: Idea y Ejecución, ya que una idea si se desliga del proceso de refinamiento que conlleva a la ejecución, es algo absolutamente sin valor. Cuando nos encontramos en el proceso creativo, o el éxtasis de ese momento de inspiración, no se debe obsesionar buscando más geniales ideas que acompañen a su partida original. Esa idea, buena o mala, va a cambiar mucho durante el proceso de producción y malo sería si no lo hiciera.

Entonces tenemos una gran Idea, la cual probablemente no sea más que un impulso o necesidad que nuestro subconsciente posee, pero en todo caso, con ese arranque es suficiente para comenzar a moldear la electricidad. A partir de ese momento se acerca un cargamento de trabajo que debe estar preparado para asumir y lograr materializar, y si sienten la necesidad de seguir el ejemplo del gran Arquímedes, miren que no esté un policía cerca.

¡Comparte!, ¿Cuál es tu gran idea?



Deja tus comentarios aquí: