Todo sobre la memoria humana: cómo funciona y cuántos tipos hay

Todo sobre la memoria humana: cómo funciona y cuántos tipos hay

La mayoría de las personas asociamos a la memoria con el simple hecho de recordar algo de lo que se llama “memoria a largo plazo”. Sin embargo, el proceso que esto implica es sumamente complejo.

Si bien muchas especies animales tienen memoria —por ejemplo, los pájaros que emigran cada año hacia el mismo lugar haciendo idénticas escalas en su viaje—, la humana es la que se distingue de las especies conocidas hasta ahora.

También hay que considerar el rol de la memoria dentro del articulado de la historia personal: quiénes somos, los orígenes, raíces, los episodios que marcaron nuestra vida, y cómo estos definen lo que viene.

Las fases del proceso

Las investigaciones sobre la memoria humana vienen desde fines del siglo 19. Cada vez se avanza más, lo que sirve para mejorar los tratamientos de personas con problemas como el alzheimer entre muchas otras enfermedades.

Una de las científicas, Brenda Milner, investigó y determinó que lo que conocemos como memoria no se aloja en un sitio específico, si bien hay órganos del cerebro que contribuyen a sus funciones. Para ella, la memoria consiste en una unidad de sistemas enlazados que trabajan respondiendo a tres fases:

. Codificación: la preparación antes de almacenar información. Influyen la concentración, la atención y la motivación de la persona.

. Almacenamiento: retención de los datos, memorizándolas para utilizarlos en algún momento.

. Recuperación: es el acto de traer conscientemente aquello almacenado en la memoria, produciéndose así lo que conocemos como la situación de recordar.

Tipos de memoria

Desde 1890 se postula la existencia de una memoria primaria y secundaria. Más tarde, se agregó la idea de que la memoria es un multialmacén que tiene distintos espacios a medida que se van procesando los datos. Fue así que apareció el concepto de que contamos con tres tipos de memoria:

. Sensorial: captamos a través de los sentidos, con un proceso muy breve (dura entre 200 y 300 milisegundos). Inmediatamente, desaparece o se transmite a la memoria a corto plazo. Se le clasifica y categoriza antes de almacenarla. El estímulo sensorial puede ser visual, auditivo, olfativo, táctil, kinestésico (sensaciones, emociones).

. Memoria a corto plazo: nace cuando se ha elegido información en la memoria sensorial, y pasa a este tipo de memoria, también llamada de trabajo u operativa. Tiene una capacidad limitada aproximadamente a siete elementos simultáneos, y se basa en dos funciones: mantiene información en la mente sin que dicha información esté presente, y puede manipularla con otros procesos del conocimiento, como son el razonamiento, la resolución de problemas o la comprensión de temas.

Aquí aparecen conceptos como el bucle fonológico que opera con información verbal, por ejemplo, cuando hablamos con nosotros mismos, e interviene en la lectura o cuando recordamos un número de teléfono; la agenda vioespacial, con imágenes, como cuando miras un mapa y lo recuerdas, o haces un viaje y reconoces una foto o un video posterior; almacén episódico, que mezcla distintas fuentes desde donde llega la información y le agrega el valor tiempo como condimento de significado para la memoria, y el sistema ejecutivo, que controla y regula el sistema de memoria operativo.

. Memoria a largo plazo: almacena información proyectada en el tiempo, y se clasifica en memoria implícita o explicita. La primera almacena en forma inconsciente, por ejemplo, cuando aprendemos distintas habilidades y se activa en modo automático —bicicleta, conducir un automóvil—. La segunda se asocia a la percepción consciente de las cosas, lugares, experiencias, información ya sea semántica —palabras, estructuras de comunicación—, o episódica —hechos concretos basados en experiencias personales concretas, como cuando recuerdas el primer beso—.

Sin intentar ser exhaustivos, este artículo se propone brindar una visión general del tema de la memoria humana. Para los interesados existe abundante bibliografía de divulgación disponible.

5 ejercicios para mejorar la memoria

Independientemente de la edad que tengas, siempre es bueno ejercitar la memoria, que es otra manera de mantenernos vitales y activos. Aquí, cinco ideas que puedes implementar desde hoy mismo:

  1. Leer temas poco comunes contigo. Incorporar información que te sea placentera.
  2. Conectar el conocimiento nuevo con algo que ya sabes.
  3. Jugar juegos de mesa e ingenio.
  4. Caminar por la naturaleza, registrando las sensaciones que experimentas.
  5. Estimular tus hemisferios cerebrales, por ejemplo, resolviendo acertijos de todo tipo, adivinanzas, o decodificando memes con las letras cambiadas.


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