Banner Cabecera

Trabaja a gusto, ilumina bien tu espacio

¿Cuántas horas pasas metido en la oficina? Seguro que son muchas, quizás demasiadas. Buena parte del día nos transcurre en el espacio de trabajo, así que conviene sentirnos a gusto. Para aumentar el bienestar y la productividad es necesario entender que las oficinas no son simples “lugares de trabajo” sino espacios de creación y convivencia. Y mientras mejor nos sintamos en la oficina, mejores resultados obtendremos.

Uno de los aspectos más importantes de una buena oficina es su iluminación. Sea natural o artificial, la calidad y tipo de luz influye en los estados de ánimo y concentración. Lo ideal es que tu oficina tenga ventanas al exterior, lo cual en la jerarquía corporativa es símbolo de estatus (Y si además tiene buena vista, estás en la directiva). Pero el tipo de iluminación artificial también es determinante. Conseguir el mejor balance es la clave para oficinas con gente feliz y motivada.

Una buena iluminación puede aumentar la productividad hasta en 10%, según datos presentados en el Office Lab del World Office Forum en Madrid. Esto significa adaptar la iluminación a los espacios y el momento del día. Se ha comprobado que la luz fría, más intensa y azul, eleva los niveles de energía. Por su parte la luz cálida, menos intensa, ayuda a relajarnos. Un buen diseño de iluminación contempla el uso de luz fría en las mañanas y al final de la tarde, mientras que al mediodía conviene una luz cálida para hacer una pausa y descansar.

Estos cambios de luz siguen el biorritmo del cuerpo, especialmente los niveles de melatonina (hormona del sueño) y cortisol (hormona del estrés) para generar una sensación de bienestar. Por eso no es lo mismo iluminar el área de conferencias o el comedor, que los escritorios o los talleres.

“Suena bien, pero es un lujo” dirán algunos “En mi oficina hay un sólo tipo de lámparas y bombillos. Con eso nos iluminamos de día y de noche”. Te entiendo. Así es la oficina de Inspirulina.

Pero los retos del siglo XXI están llevando a los fabricantes a pensar en mejores diseños y productos. La idea es desarrollar tecnologías inteligentes, que de paso, ahorren energía. Un punto donde comenzar es seleccionar la iluminación según el uso del espacio. Otra forma es combinar lámparas de acuerdo a la estación del año. Y no olvides aprovechar la luz natural: aparte de conectarnos con la naturaleza, nos permite sincronizar el reloj biológico.

EL AHORRO ES CLAVE

El consumo de electricidad puede representar el 35% del gasto de una oficina, según datos de la empresa Philips. Y el 75% de esa iluminación es inadecuada e ineficiente. Recordemos que la tecnología del bombillo incandescente tiene 150 años y casi toda la energía que recibe un bombillo de este tipo se disipa en calor. Es por ello que la iluminación LED (diodos de emisión de luz) se ha hecho tan popular.

Ya en el pasado hemos hablado de las ventajas al instalar dispositivos ahorradores. Si estas tecnologías se combinan con bombillos LED los ahorros pueden llegar al 85% de la factura eléctrica. Algo que los administradores y accionistas seguro apreciarán, sin obviar por supuesto el planeta.

 



Deja tus comentarios aquí: