Tú también puedes

Tú también puedes

Escribir este artículo me hace feliz, es para mí una inspiración y espero que para ti también lo sea. Se trata del testimonio de una querida cliente que logró lo que más anhelaba en su vida: una pareja y construir con él una familia. Luego de temores, desamores y desafíos, se dio cuenta de que ella debía cambiar para tener lo que quería. Si tienes un anhelo, cualquiera que sea, ojalá te des cuenta de que tú también puedes.

Carmen, una chica con una historia que puede ser la tuya

Te cuento esta historia real: Carmen empezó a participar en mis talleres hace año y medio, no intervenía mucho, pues era reservada, lucía triste. En algunos talleres, pregunto: ¿qué quieres lograr con este trabajo? Carmen respondió que su mayor anhelo era tener una familia, quería casarse y tener hijos. En la medida que participaba en varios talleres y hacía las tareas, Carmen hacía también los cambios internos. Hace unos meses la foto de su estado era con su vestido de novia, bellísima y muy sonriente. Ya sabía que se iba a casar, pero cuando la vi, recordé cuanto deseaba eso en su vida y le escribí mis deseos por su felicidad. Su respuesta me conmovió. Dijo que ahora podía ver que gracias al trabajo que había hecho de renacimiento y a los talleres en los que había participado logró transformarse de tal manera que pudo lograr en su vida su gran sueño.

Posteriormente le pedí a Carmen que nos diera un testimonio de lo que había significado para ella estos talleres. Cuando lo mandó, quedé impresionada. Había detalles de su vida que yo no conocía, y que hablan de cuán profundo era su dolor y cuán miserable se había sentido en algunos momentos. Entonces, fue más inspirador aún, y quise compartir contigo cómo es posible moverse desde “el infierno” hasta “el cielo”.

 

El testimonio de Carmen:

“…Gracias a DIOS y a tanta gente que puso en mi camino para lo que llamo el gran cambio en mi vida… Ciertamente cada ser humano nace con un carácter, pero siempre hay factores que te afectan en tu desarrollo… en mi caso de niña era extrovertida, alegre, pícara y tremenda, y con el tiempo fui perdiendo mi esencia, y empezaron mis complejos. Estos me hicieron una persona insegura y hasta triste, cosa que reflejé en mis relaciones amorosas, al punto de ser dependiente de mi pareja. Luego de 4 años sufriendo horrores y humillaciones… un ángel puesto de la mano de Dios me habló del RENACIMIENTO.

Cuando llegué a mi terapeuta estaba desesperada y había deseado hasta la muerte, iniciamos nuestras terapias y empezaron a salir esas cosas del pasado que cambiaron a esa niña extrovertida y alegre. Solo después de mucho tiempo fue que reconocí que yo era la que tenía serios problemas… no había resuelto mis miserias, como las llamaba.

Luego fui a un Taller de Autoestima con Carla… para empezar mi cambio. Yo era para ese momento una persona totalmente gris y vulnerable, sumida en mi dolor. Había tantos sentimientos encontrados y preguntas sin respuesta, ¿por qué a mí? si yo soy una buena persona. ¡No entiendo lo que me pasa!, y en ese taller empezaron a disiparse mis dudas. Cuando terminamos ese primer taller ya mis expectativas habían cambiado. Sentía que tenía un gran trabajo que hacer y muchas cosas que sanar. Hice cartas de perdón y todo lo que había aprendido. Luego, vino un taller de pareja y después de un arduo trabajo, sin darme cuenta mi entorno había cambiado porque yo había cambiado. Me casé con un buen hombre, y llevo una vida dentro de mí, es lo más grande que me ha pasado. Para este momento mi vida es plena y llena de mucho de amor.

Quiero concluir diciendo lo que siempre digo en los talleres cuando Carla pregunta: ¿y que se llevan hoy? TRABAJO… nadie dijo que era fácil, pero “YO CARMEN SÍ PUEDO”.

 

Recomendaciones para darte cuenta de que tú también puedes:

1.- El primer paso es hacerte responsable. A veces es difícil verlo, pero tú tienes una importante contribución sobre los resultados de tu vida. Si solo te sientes víctima de personas y circunstancias, no tienes nada que hacer más que sufrir.

2.- Revisa si has repetido una misma situación una y otra vez. Eso significa que cambian las personas, pero la experiencia es similar. Date cuenta de qué es lo que haces que produce ese resultado que quieres cambiar.

3.- Comprométete contigo. Como dicen por allí, nada cambia si tú no cambias. Un cambio interno requiere de esfuerzo, trabajo y compromiso. Cambiar pensamientos, sentimientos y actitudes va a requerir de ti determinación, tiempo y esfuerzo. Te aseguro que una vida plena bien lo vale.

4.- A veces estás en lo que se llama el punto ciego, te es difícil ver cómo tus pensamientos, emociones y acciones crean ese resultado que te hace infeliz. En estos casos, busca ayuda, ve a un terapeuta o haz un taller, tienes opciones.

Mil gracias, Carmen, por ser hoy una inspiración para otras personas, que tal vez están viviendo momentos de miseria, como tú dices. Y a ti que me lees, usa de referencia esta historia. En tus manos está la posibilidad de tener la vida que sueñas, es tu responsabilidad lograrlo, así que ¡A TRABAJAR por ello! Tú también puedes.



Deja tus comentarios aquí: