Una cosa es enamorarse y otra idiotizarse

Una cosa es enamorarse y otra idiotizarse

Manual de supervivencia para corazones rotos

 

Muchos anhelan encontrar esa pareja que haga brillar los colores en su vida; esa sensación que te hace despertar con una sonrisa; esas ganas de ver y compartir con la otra persona; esa energía y la fuerza que solo el amor puede dar.

No obstante, muchos van por la vida con cicatrices que resultan de relaciones que finalizaron, de promesas de amor que no se cumplieron e incluso, en algunos casos, con daño emocional profundo que les hace atemorizarse ante la posibilidad de que la historia pueda repetirse y volver a sufrir una vez más.

Si te identificas con este grupo, quiero proponerte hoy que no vuelvas a entregar tu corazón hasta que no sepas la intención. Supongo que te estarás preguntando: ¿cómo saberlo?

Acá te dejo un manual de supervivencia para evitar más daños en tu corazón:

Ten claro qué es lo que buscas: no como camisa de fuerza, pero sí para tener conciencia de qué aspiras, sobre todo a nivel de valores (valores opuestos se repelen), y tengas la entereza de no caer en la confusión del enamoramiento donde tiendes a idealizar y atribuir a la persona cualidades que puede que no tenga. ¡Nadie por encima de ti! Una cosa es enamorarse y otra idiotizarse.

No esperes cambios: intentar iniciar una relación pensando que la otra persona va a cambiar para ajustarse a lo que esperas es un camino directo a estrellarse y, por supuesto, a sufrir.

Cero desesperación: cuando buscas algo con ansiedad, no lo obtienes o, lo que es peor, obtienes lo contrario. Por supuesto, eso aplica para el amor. Muchas historias de “amor” que terminan en sufrimiento se inician por la desesperación de tener pareja: dejas de ser selectivo por ser necesitado.

Valórate: nadie es lo suficientemente importante para que valga tu anulación, tu sufrimiento, tu ansiedad. Si esa relación no te trae paz y bienestar, no es lo que mereces.

Cuida tu independencia y la de tu pareja: una cosa es amar y otra asfixiar. Tener una pareja no significa estar amorochados y anularse como individuos. Respetar los espacios personales permite el crecimiento personal, y solo una persona desarrollada es capaz de amar. Una cosa es compartir y disfrutar juntos, y otra muy distinta depender.

No desestimes tu intuición: muchas veces tu intuición manda alertas que desde el enamoramiento no vemos, de modo que es conveniente prestarles atención.

Obviamente, no se puede garantizar que estas técnicas sean infalibles en un 100 %, pero te aseguro que si las sigues, minimizarás los riesgos de equivocarte en forma importante. No es un tema de dejar de amar, sino elegir con inteligencia a quién se le entrega el corazón.



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