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No vampirices mis energías

Un vampiro, según la creencia popular, es una criatura maligna que se alimenta de sangre de seres vivos para mantenerse activo.

vampiro

Partiendo de este punto, podemos plantear una analogía con aquellas personas (malintencionadas algunas veces, otras tantas desorientadas en la vida) que necesitan “malignizar” nuestras energías positivas para mantenerse también activos.

A palabras necias, sentidos bloqueados.
Cuántas veces no hemos tenido que escuchar historias de vida que no hemos pedido -incluso de extraños-. Soportar los complejos de superioridad o inferioridad de otros, el yoismo de la gente y hasta resúmenes curriculares casi que extraordinarios. Y sin contar las historias de mal de amores… todo ello sin haberlo solicitado. Pero realmente allí no radica el problema en cuestión, porque si se trata de un amigo es una gran muestra de solidaridad ser todo oídos a algunos altibajos de la vida.

Pero cuando se trata de seres mezquinos, ególatras y egoístas, que siempre quieren ser el centro de atención, pues aquí expongo algunas ideas muy personales, pero a la vez muy diplomáticas, para salir al paso de la situación y evitar que “vampiricen mis energías”. Claro está, cada quien tiene su manera de lidiar con la situación, e incluso estoy segura que alguna vez hemos caído en ser protagonistas de las características que menciono a continuación.

Permítame aclararle, que sí su interés es el chisme no creo que le sirvan de mucho, así que sólo puedo aconsejar que si va por ahí entreteniéndose con la vida de los demás, debe tener mucho cuidado con hacerse eco de algunas historias con las que podría causar un tremendo enredo.

Primero, si la persona viene con una telenovela de desgracia y penas, no se sienta mal sí está conmovido porque en fin este era su objetivo, trate de pasar a otro tema, quizá alguna noticia o deporte pudieran tener resultados. Si no, insístale en que todo pasará, y trate de huir para no cargarse de energías negativas. Pero huya, por la derecha, izquierda o como pueda, sólo puede permitirse quedarse si es una persona a la que tiene en alta estima, pero haga todo todo lo posible por ayudarlo, para que salga pronto de ese estado negativo.

Otro prototipo de personas, son los “yoistas”, sus energías no son muy saludables, pues necesitan reforzar su personalidad y existencia en el mundo hablando sólo de sí mismos. En este caso “escóndase”. Honestamente, es una de las cosas que quizá pueda tolerar pero no por mucho tiempo, y menos en un hombre. Todo se basa y gira en torno a “yo hice”, “yo fui”, “yo estuve” y yo, y yo, y tanto yo, que terminan siendo un yoyo, si no nos apuramos terminaremos enredados.

Caso similar ocurre con las personas que apelan a despertar en nosotros sentimientos de lástima o de culpa, “ay pobrecita yo”, “siempre me sucede a mí”, “nada bueno me pasa”, y un largo etcétera, en este caso es su decisión sobre cuánta paciencia tiene para esta situación. Junto a estos se presentan los del “mal de amores”, parecidos a los anteriores, pero éstos focalizan sus problemas sólo en los infortunios amoríos, quién no ha tenido problemas con su pareja?, o es que acaso serán los únicos?. Sí no ubican aspectos positivos dentro de sí, muchísimo menos los van a saber diferenciar en otros, incluidos en el “amor de su vida”. Por ello, este tipo de energías las neutralizo preguntándoles por qué no las dejan si son tan malos o malas, pero de manera tan reflexiva que el tema inmediatamente podría quedar allí.

Un bloqueo total y rotundo, para las energías envidiosas, no pierda ni un minuto en darle cuerda a este tipo de personas, siempre empezarán por adularle y luego poco a poco van regando su veneno, lo cual deja claramente en evidencia que no soportan no tener tu misma suerte. Ahora, siempre me he preguntado, sí las personas envidiosas también desean con la misma vehemencia tener nuestros problemas y situaciones no tan buenas que a veces enfrentamos en la vida? Estoy clara que no.

Siguiendo con los vampiros de energías, están los hipocondríacos y los mitómanos, crean un mundo de supuestas enfermedades o historias increíbles, respectivamente, que sí no estamos alertas podemos caer en un juego absurdo, que nos dejará un amargo sinsabores. La mayoría de las veces basta con seguirles la corriente, sin entrar en mucha profundidad y deje la conversa hasta allí, pero si advierte que es un amigo suyo ayúdelo, estos suelen ser desórdenes psicológicos más graves de lo que pensamos.

Otros “vampiros” son las personas que caen en el terreno de la intolerancia, sobre todo en situaciones de tensión política. Si su deseo es mantenerse al margen de alguna polémica con sus seres queridos o conocidos, lo ideal es que intentemos mantener la calma, recordar que son circunstancias externas y que sus opiniones aún cuando sean diferentes merecen respeto. Por nada del mundo caiga en el terreno de la discusión, no argumente en base a términos descalificativos, y si es posible intenta dialogar en pro de los puntos comunes.

Ya había mencionado algo sobre el chisme, y es que definitivamente los chismosos suelen cargarse de mucha energía malsana, a estos también bloquéelos. Estas personas pueden incluso saber con exactitud la hora en la que salen y llegan sus vecinos, no se miden en el momento de exagerar y ponerles picos a los cuentos, y mucho menos saben de qué se trata la discrección. Lo ideal es no caer en su juego, invente excusas y pase de largo a esa invitación “a destruir a los demás”. Aprenda que así como contigo hablan de medio mundo, al voltearte hablarán también de ti. Y en este lugar incluyo a los “pepito pregunton”, a mí particularmente me altera que una persona a la que no le he dado confianza y sin ningún desparpajo comience a preguntar detalles de mi vida, no voy a negar que a veces son “amigos incipientes” e incluso personas agradables, pero de igual forma no lo tolero, puesto que yo cuento hasta donde quiero contar, a estos muy diplomáticamente les digo con cortesía “que hay preguntas que no suelo contestar”.

En fin, aquí desglosé brevemente un resumen de algunas actitudes que vampirizan mis energías positivas, y deseo recalcar que “son las actitudes” más que las personas, porque a veces estas características las poseen seres que amamos y apreciamos, e incluso también las podemos desarrollar en algún momento de nuestra vida. Pero ojo, cuando sienta que alguna situación o persona opaca su ambiente, retírese nadie tiene derecho a contagiarnos con sus malas vibras.



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