Vivir el ahora de instante en instante

Supón que eres el capitán de un barco, y te encuentras en alta mar cuando de pronto aparece una gran tormenta. Tus compañeros se quedan parados, esperando tus órdenes. Pero estás estresado, deprimido, angustiado por situaciones que dejaste en tierra, con tu familia. Comienzas a llorar, a tirarte el cabello, a correr de proa a popa sin saber qué hacer ni decir lo que a ti te corresponde. ¿Qué pasaría con la embarcación, si alguien no se decide y actúa?

Lo mismo ocurre con la nave de tu vida, se va al garete si no te decides a tomar el mando, si te quedas atrapado en los problemas, si continuamente estás pensando en todo lo bueno que tuviste ayer y de lo que ahora careces, o si por el contrario vives tanto en el futuro que te pierdes disfrutar el presente. En la nave de tu vida tienes dos opciones, o tomar tú las decisiones, viviendo el presente de instante en instante, o dejar que otros las tomen por ti.

La experiencia en mi vida había sido similar, y creo que también a ti puede sonarte cercana. Tenía una pareja y éramos felices, con nuestras “altas y bajas”, como me imaginaba que era siempre en todas las parejas del mundo. Pero llegó un día en que nuestros caminos se separaron, y entonces me sentí la mujer más triste en el universo, sentí que el mundo se acababa y que nadie podía entender mi sufrimiento. Y si alguien me hubiera dicho en ese momento que yo podía ser feliz por mí misma, simplemente no lo hubiera escuchado. Yo lo quería a él a mi lado, lo NECESITABA.

Pasaron muchos años, y nuevas experiencias en mi vida, que me hicieron ver que no me falta nada, aquí y ahora, que me permita disfrutar de mí misma y de la vida.

Me di cuenta de que estamos (sí, ¡tú también!) absolutamente completos en todos los sentidos; que la creación nos dotó con todo lo que necesitamos para vivir una larga y feliz vida.

Entonces, ¿qué me hizo en ese momento sumirme en esa espiral de sufrimiento? ¿Qué me faltaba?

Mi “gran descubrimiento” fue que no se trata de lo que me faltaba, sino de lo que me sobraba.

Sí. Tenemos una magnífica aliada, una poderosa herramienta que, bien utilizada, nos abre todos los caminos, nos permite disfrutar de todas las alegrías, nos lleva a realizar las más bellas acciones. Esa herramienta es la mente. Pero muchas veces ponemos a la mente a pensar en todo tipo de cosas negativas, permitimos que vaya una y otra vez a sufrir al pasado, o la forzamos a vivir en un perenne futuro. Al final resulta que contamos con un extraordinario instrumento que, en lugar de aprovechar para lo que nos fue dado, cargamos y sobrecargamos con ideas y pensamientos que nos estorban, nos anulan, nos impiden llegar a donde realmente queremos llegar, o mejor, nos impiden ser todo lo felices que podríamos ser.

Tenemos lo que debemos tener, no nos falta nada, sino que nos sobra la pesada carga mental que elegimos llevar una gran parte de nuestra vida.

¿Cómo puedo escaparme de mis pensamientos negativos, dejar de pensar en ayer y mañana?

Hay una forma muy útil y nada complicada, aunque requiere de práctica: vivir el presente al cien por cien. Una vez que tomes esta determinación y comiences a aplicarla, vas a poder comprobar cómo tu vida empieza a cambiar, cómo te vas sintiendo cada vez más y más feliz, más ligero, más permeado por la alegría y las cosas positivas de la vida, porque todas las experiencias que atraigas serán enriquecedoras.

Y en esta nueva etapa de tu vida, hay una herramienta de la que puedes valerte con la total seguridad de que resultará un gran aliado para ti: la práctica del yoga. Con el yoga, aprendemos a centrarnos en nosotros mismos, a aquietar la mente, a vivir el ahora, a meditar. Esa ha sido mi gran experiencia transformadora, y la de miles de personas que me han escrito, contándome vivencias parecidas.

La felicidad es una elección que podemos hacer. Vivir el ahora de instante en instante nos abre la puerta a esa felicidad. Centrarnos en el presente es una capacidad que podemos adquirir más rápidamente a través de la práctica del yoga. Todo lo que hagamos por nosotros mismos redundará no solo en nuestro beneficio y calidad de vida, sino en los de todos los que nos rodean.

En mi libro Una Luz Para Ti escribí esto que quiero compartir hoy contigo, a modo de despedida:

La vida es un constante cambio. Acéptalo, y vive plenamente en el presente. Ocúpate del futuro el tiempo imprescindible. Libérate de la carga emotiva del pasado, aunque sigas contando con tu experiencia práctica.”

Un gran abrazo para ti,

Namaste



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