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¡Volvamos a lo Verde!

Hoy tuve una dosis de Inspirulina y quise compartir esto con toda la comunidad.

Este mes tuve la oportunidad de reencontrarme con una amiga que vive fuera de Venezuela y tenía  año y medio sin venir, cuando nos vimos,  lo primero que me dijo fue “Estoy fascinada con esos verdes! No había tomado conciencia de la variedad de verdes que tenemos! Es un regalo!”; y mientras caminaba hoy fue que tuve la oportunidad de volver a recordarlo, recordar lo importante que como seres humanos Volvamos a lo Verde!

Ya les cuento, de que se trata, y aunque volver a lo verde puede parece cosa pequeña para muchos o grande para otros, lo cierto es que existen tantas formas de apreciar la paleta completa de este color y sus beneficios; que aunque podríamos tomarnos mucho, para empezar, hoy hablaremos de tres caminos para lograrlo.

Lo primero que se me vino con la frase “Volvamos a lo verde” fue apreciar en su totalidad la palabra Diversidad, ya que mientras caminaba y observada la montaña vecina, pude apreciar como los arboles grandes no pelean con los más pequeños, las flores no pelean con la maleza, el verde claro no pelea con el oscuro y en ella todos conviven en un tratado de “Si a la Diversidad”.

Una diversidad donde es poderoso ser diferente, ser autentico y donde se tiene el valor de apreciar a cada quien por lo que cree, piensa o siente, aún cuando no es como yo; un verde donde más allá de tratar de que el otro sea como yo, reconocemos que sin la diversidad en la naturaleza a lo mejor solo tendríamos cambures o papas para comer.

Entonces, volver a lo verde es recordar el Valor de apreciar las diferencias y como dice Stephen Covey  “… Y la clave para valorar estas diferencias consiste en comprender que todas las personas ven el mundo no como es, sino como ellas mismas son”; por lo tanto volver al verde es una cosa de valientes y de perspectivas.    

La segunda  forma de que Volvamos a lo Verde es apreciar por completo la palabra Ciclos, que forma tan natural de apreciar la transformación que los que se evidencian en la naturaleza, caminas y hay humedad, caminas y hay flores de muchos colores, caminas y hay frutos, caminas y hay sequedad, caminas y hay hojas por doquier, caminas y solo ves el marrón de los arboles; y mientras caminas y caminas ves como los verdes han cambiado desde el verde limón, el verde grama o el verde oliva.

Y es allí, donde volver al verde nos invita a recordar que en nuestra vida todo es una rueda, todo va y viene; que mientras aquí hay frio, lluvias, fresquito, humedad, calor o sequedad; la mitad de la tierra tiene invierno, primavera, verano y otoño; que mientras a veces eres muy feliz, a veces estas triste, a veces solo, a veces acompañado, a veces con mucho, a veces con poco o nada, a veces relajado, a veces estresado y mucha veces sin darte cuenta cómo se siente la diferencia de cada etapa.

Si como mujeres recordáramos como apreciar nuestros ciclos, sabríamos que día a día nuestro cuerpo cambia, el cabello se cae y crece, las hormonas mandan, la sensibilidad nos invita, retenemos líquido, la menstruación llega, el ritmo baja, nos depuramos y preparamos al cuerpo para ser madres, ovulamos, recibimos el espermatozoide y con ellos a nuestros hijos, damos vida y la volvemos a darla cuando se van; todo es un ir y venir donde después de cada etapa, nada será igual, todo un nuevo ciclo donde la regla es transformar.

Si como hombres volvemos a lo verde a través de los ciclos, recordaríamos a esos de antaño que se dedicaban a la cacería; primero sabían que había un tiempo para planificar la caza, otro para observar, otro para ir por la presa, otro para atacar, otro para cortar las piezas, otro para transportarlas, otro para almacenarlas, otro para esperar la cocción y otro para compartir y celebrar con el clan.

Volviendo a lo verde, recordaríamos que por más que se quiera apurar las cosas en este mundo acelerado, la semilla germina solo a su tiempo y mientras brota, la duda y la expectativa es parte del misterio que nos guarda un ciclo; también, asumiríamos el valor de apreciar nuestra propia diversidad y honrar nuestros propios ciclos, que como dice Pilar Sordo, mientras en nosotras se manifiesta disfrutando del proceso y cada paso; en ellos se expresa disfrutándolo con el logro de la meta.

Finalmente Volver al verde es tomar conciencia de lo que implica la palabra Ecología, la cual muchos conocemos como el estudio del medio ambiente, los seres vivos y las interconexiones que lo mantienen en perfecta coexistencia; sin embargo a la ecología que me refiero es a la que trabajamos desde la Programación Neurolingüística, la cual  se podría resumir, con el arte de que ante cualquier meta, decisión que a la final es sinónimo de cambio,  debemos  estar consciente de cómo nos afectará a nosotros y a los que nos rodean.

En esta ecología, estamos dispuestos a mirar sistémicamente, es decir, miramos a los que nos rodean, a los que afectamos, imaginamos lo que sentirían, dirían o harían si tomas ese camino; nos preguntaríamos qué consecuencias tiene y si en caso de oposiciones, estas dispuesto a vivir con eso. En esta ecología lo externo seria solo un paso, ya que de que sirve estar bien afuera si por dentro no tomo conciencia de lo que me sucede ante esa situación.

Como me siento? Que emociones están presentes? Que me digo? Que veo? Que escucho? Qué perdería si no lo hago? Vale la pena? ¿Qué ganaría si lo hago? ¿Cuál es el precio que tienes que pagar por realizar este cambio? ¿Estás dispuesto a pagarlo?. El precio, las consecuencias y el valor de asumir el cambio o no, es lo que viene a nuestra conciencia cuando somos ecológicos; ya que como la naturaleza, la manera perfecta en que podemos crecer es asumiendo la responsabilidad de nuestras acciones.

Para cerrar este espacio, solo los dejo con un verde que invita a conectarnos con el poder de la sanación, puesto que todo lo que sana, viene de lo verde, viene de una planta y sus efectos sanadores; en la antigüedad este poder de sanar dependía de hombres y mujeres que tenían la habilidad de observar, de agudizar sus sentidos, de explorar y de experimentar en sí mismos con cada planta, hasta que estaban seguros de poder compartir ya, lo aprendido. Así, que volver a lo verde funciona de igual manera, volvemos a observar la diversidad y los ciclos, exploramos lo que significa ser ecológico, y experimentamos nuevas herramientas, al momento de tomar decisiones y asumir retos;  así, damos espacio a que valores naturales impulsen a nuestra mente hacia eso que tanto decimos queremos y nuestro bienestar.

Hasta una nueva gota de Inspirulina… Lilian Rodriguez

Foto de tomada de  http://www.ecologiaverde.com/fotos-de-paisajes-verdes/fotos_de_paisajes_verdes/



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