Y líbrame de los estragos del patriarcado

Y líbrame de los estragos del patriarcado
Cuando en un territorio emocional solo hay espacio para el deseo de una de las partes, hay violencia. Este concepto de la autora Laura Gutman me resulta interesante y esclarecedor para detectar la cantidad de veces y formas en que podemos llegar a ser violentos sin necesidad de pegar, gritar o matar a alguien. El orden civilizatorio patriarcal que atraviesa a este mundo, se establece sobre la dinámica de conquista del deseo, la necesidad, el confort de un fuerte sobre un débil, haciendo uso de distintas formas de poder mediante la imposición, la amenaza, la intimidación, la capacidad de influencia, las mentiras, la manipulación, la fuerza concreta, sutil o velada. No importa si lo hacemos con el aparente propósito de defender causas nobles, o si somos hombres o mujeres.
Cuando no somos capaces de establecer relaciones de paridad basadas en acuerdos respetuosos atendiendo los deseos y necesidades de ambas partes, cuando vivimos en la lucha sistemática por la conquista del otro, desoyendo al otro, atropellando al otro, sea este otro mujer, hombre, niño, niña, madre tierra… para ponerlos a nuestro servicio, estamos alimentando la violencia del patriarcado.


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