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Ya no quiero amigos con derecho

Tal vez a algunos esa declaración les parezca un poco inmadura, pero es más bien una decisión sensata. Al menos eso creo yo, y es suficiente.

Antes he escrito sobre el amor, personalmente he aprendido a reconocerlo en sus diferentes formas, para mi fortuna; no tener una relación digamos formal con una persona me ha llevado a contemplar el amor desde diferentes perspectivas.

Sin embargo, hoy me trae esa misma fuerza que tanto alabamos a escribir sobre lo que ya no quiero tener.

Cuantas veces no hemos escuchado: “¿Novio? Mejor amigos con derecho, duele menos y emociona más”. Pero ¿qué tan cierta es esta afirmación? ¿Cuántas personas hemos creído esto y nos hemos lanzado a la dulce aventura de una relación de amigos con derecho, creyendo que saldremos ilesos? Mejor aún, tú que lees y que tal vez has pasado por eso, ¿es cierto?

Lo que sí puede ser posible, y estoy segura, es que mientras más amigos y cómplices sean las parejas, mejor será la relación. ¡Ah! Esto es diferente ciertamente.

Cuando se trata de amigos con derecho, por lo general uno de los dos tiene pareja formal, casi siempre el hombre y aunque se trate de un juicio sabemos que está bien fundamentado.

Basado en eso entonces las reglas son muy claras:

  • No hay títulos, no se sabe si de verdad son amigos o qué.
  • No hay celos, eso se lo dejamos a la novia.
  • No hay compromisos, y según aquí hay un tema de madurez que en mi opinión es puro cuento.
  • Hay que ser discreto, esta incluye todas las anteriores, y aquí mi favorita ¡No te enamores!

¿Cuáles son las probabilidades de que, intimando con alguien, conociendo sus deseos, sus sueños, sus costumbres, los detalles de su vida no te enamores? Yo pregunto, porque si alguien se sabe la respuesta, por favor escriba abajo en los comentarios. O es que acaso la relación “amigos con derecho” no incluye cariños, saber cómo está la otra persona o que siente.

Si esto es así, me parece incorrecto llamarlos “amigos”, ya que los amigos son personas que te acompañan, te cuidan, te protegen, te ayudan, te escuchan. Aquí algo anda mal. ¿Lo ven?

¿Cómo se puede ser discreto con la mirada, con el deseo, con la pasión? Ser amigos de los que se besan o hacen el amor, quedar como amigos y guardar el secreto es como un castillo de naipes, no aguanta mucho de pie.

No es igual ser pareja y ser amigos y tener una relación plena, madura y completa, a ser amigos y tener sexo para luego pretender que no sucede nada entre los dos. Sin duda, alguien saldrá herido, en este tipo de situaciones no hay una milésima de madurez. De estupidez puede haber un poco o mucho.

Decidir no tener ya amigos con derecho es una manera certera de abrazar mi propia compañía, darme la oportunidad de conocer personas y no de inconscientemente poner todos los huevos en una canasta que, además, seguro está ocupada. Tampoco se trata de esperar al príncipe azul o al perfecto. Se trata de tomar mejores decisiones, que nos hagan sentir bien y disfrutar.

Frida Kahlo dijo: “Quisiera darte todo lo que nunca has tenido, y ni así sabrás la maravilla que es poder quererte”.

No importa si eres hombre o mujer, ámate a ti mismo primero para que encuentres la magia del amor en cada momento. Lo siguiente será descubrir a esa persona que se volverá tu mejor amigo y tu amante perfecto. No un “amigo con derecho”.



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