3 claves para superar un ataque de pánico

Hice un ejercicio mental, me visualicé en el jardín de una de mis mejores amigas e imaginé la charla que tendría con ella «en vivo y directo». Admitir que no estás pasando por una buena etapa es difícil y doloroso. Ser una persona de esas que motivan no es una tarea sencilla, es un ejercicio que requiere de una gran disciplina y cuando ni tú mismo tienes fuerzas para motivarte es una sensación compleja.

Hace aproximadamente un mes y medio, tuve un ataque de pánico, una serie de sucesos mezclados con insomnio me llevaron a un momento que debo confesar ha sido bastante difícil de entender y de afrontar, porque la resaca que te deja un episodio de ese tipo hay que trabajarla día a día, momento a momento.

ataque-panico2Un ataque de pánico es una crisis de angustia que puede llevar hasta al más cuerdo a un estado de locura en una situación determinada. Algunos de los síntomas son taquicardia, dificultad para respirar, temblores, mareos, se genera una sensación extraña y desconocida, para quienes lo han experimentado se sabe que viene acompañado por un fuerte desconocimiento del entorno. Una vivencia que requiere de un emotivo proceso de recuperación después de padecerlo. Un ataque de pánico es la pérdida absoluta del control de uno mismo.

Días después

Además de reiniciar mi vida, aceptar mis debilidades y comenzar un profundo análisis de lo que siento, tuve que readaptarme a todo nuevamente de la manera más rápida en la medida de lo posible, sabiendo que vivo en una ciudad donde mi núcleo cercano es bastante pequeño, además de depender únicamente de mí misma, lo cual te presiona a intentar levantarte más rápido. Al principio fue muy difícil reincorporarme, el sólo hecho de tener que responder emails, abrir el facebook o contestar el teléfono me ponía nerviosa, dar explicaciones, sentir vergüenza y no entender muy bien las sensaciones que estás viviendo fueron los ingredientes de esos días.

  • Tómate tu tiempo

Si tú no bajas la velocidad, la vida se encarga de ubicarte en las situaciones precisas para que puedas aprender esa lección de la que tanto huyes. Así como lo escribo para ti, me lo repito a mí: respirar, soltar, aceptar.

Me tomé algunos días para llorar, para no ver a nadie, para no responder preguntas y para tener un poco de silencio conmigo misma. Días después recibí diversos mensajes de otras personas, no soy la única que ha pasado por un ataque de pánico, gente que no conozco me escribió contándome sus experiencias y haciéndome entender que muchas más personas de las que uno puede llegar a pensar atraviesan por situaciones similares, lo cual me hizo entender lo vulnerables que somos y lo difícil que es aceptarlo.

  • Comunicarse es fundamental

ataque-panicoNo somos superhéroes de una serie que atraviesan por múltiples sensaciones y al finalizar el capítulo se van a dormir para iniciar, como si nada, uno nuevo. Sentimos. Día a día estamos expuestos a una serie de acontecimientos que nos afectan, algunos somos más sensibles, otros más «antiparabólicos», pero a todos nos afecta nuestra cotidianeidad. Hoy en día las ciudades emanan hilos de agresividad pasiva en cada esquina, las sonrisas están en vía de extinción y entre prisa y prisa la cordialidad se desvanece, sumado a eso están las presiones sociales, las responsabilidades económicas y por supuesto nuestra particular y única historia de vida.

En medio de todo eso, es poco el tiempo que nos detenemos a reflexionar, a meditar, a conversar, a desahogarnos y a admitir que somos vulnerables. Comunicarse es un don maravilloso, pero tenemos tanto miedo de decir cómo nos sentimos, de sonar pesimistas, de aburrir a las personas que nos rodean, de sentirnos débiles, frágiles, que a veces preferimos quedarnos callados y hacer honor a ese famoso refrán que dice «la procesión va por dentro».

Es positivo ser prudente, cuidar lo que decimos y tener códigos de comunicación, pero que ellos no te hagan presa de no poder ser sincero y menos aún de hacernos incapaces de pedir ayuda, la vergüenza de aceptar que estás pasando por un mal momento puede llevarte a una crisis peor, así que si por casualidad estás sintiendo que las cosas te sobrepasan, que no puedes con ellas, y que te sientes perdido, busca a un amigo, un sicólogo o un grupo de ayuda en el que sientas que tienes la oportunidad de escuchar y ser escuchado. Cuando escuches a otras personas hablando de sus vidas, de sus temores, de sus triunfos, de sus dificultades y de sus agradecimientos, te darás cuenta que no estás solo, y que en esto de sentir y estar buscando un horizonte: estamos todos juntos.

  • Comprender es la mejor práctica

Después de un episodio así, donde mucha gente, en mi caso por las redes sociales se enteró, puedes llegar a sentir muchas miradas sobre ti, también muchas palabras de aliento llegan. Sin embargo la vergüenza se presenta, el hecho de ser vulnerable ante tantas personas hace que tu reputación se ponga en duda, y en mi caso, más ahora que estoy en una etapa en la que escribo sobre cómo vivir mejor y conocerte cada día más.

ataque-panico3Me he dado a la tarea de escuchar, leer e investigar sobre ataques de pánico y voy descubriendo que es una exageración de una reacción normal ante una situación que nos genera estrés. Si estás angustiado no agregues pensamientos alarmantes, acepta el temor, no luches, piensa en los progresos que has realizado en tu vida, haz una lista de ellos en una libreta que siempre lleves a mano, agradece cada día de tu vida, deja de lado lo que piensen los demás, no te avergüences al aceptar que pasaste por un ataque de pánico, puedes estar ayudando a alguien. Acepta tus preocupaciones y comunícalas, tolera la incertidumbre y recuerda que nada es permanente.

Si has sufrido un ataque de pánico, o conoces a alguien que atravesó por una situación similar, es bueno recordar que cada día es una oportunidad perfecta para iniciar tu vida… para abrazarte a ti mismo y para buscar apoyo si lo necesitas… y para recordar que (una frase de un texto budista) después del invierno siempre llega la primavera.

 



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