3 Creencias de dinero que nos ahorcan mes a mes

La semana pasada hablábamos del dolor de perder dinero a manos de un amigo o familiar y cómo procesarlo de una manera menos tóxica para nuestra relación con el dinero. Muchas de las relaciones desbalanceadas provienen de experiencias negativas, pero también de creencias instauradas en nuestra mente, sin comprobación científica alguna. Esta semana hablaremos de tres de estas creencias.

Según Enric Corbera, todo proceso de manifestación proviene de un pensamiento que sostiene una creencia. A su vez esta creencia genera un sentimiento que se expresa a través de una emoción, para luego manifestarse en congruencia con ello. Algunas personas quieren un aumento de salario, pero las emociones hacia su empleo son totalmente negativas. Otras personas quieren independizarse, pero sus emociones hacia el trabajo son de rechazo y desprecio. Todo lo que se manifiesta en nuestras finanzas, proviene de una creencia con respecto al dinero. Analicemos tres de ellas:

El dinero es cada vez más escaso

Esta frase, tal cual como la lees, se la leí a una reconocida coach de vida, en un artículo donde hablaba acerca del dinero. Las bases científicas ante esa creencia son totalmente inexistentes, además de paralizantes para sus miles de seguidores.

Una respuesta clara y contundente a esta creencia la podemos conseguir en el libro Money: Master the Game del reconocido Anthony Robbins, también dedicado al coaching de vida. En este libro se deja claro que se están haciendo avances en el incremento del nivel de vida de las personas en el planeta, al ofrecerse accesibilidad a la tecnología, educación gratuita y la filantropía como estilo de vida. También, y relacionado directamente con este punto, ya comenzamos a hablar de mil millonarios (billionaires), un término jamás utilizado en el pasado. Conclusión: hay cada vez más dinero, pero nosotros esperamos ganar más haciendo lo mismo.

El dinero es la recompensa del sacrificio

Esta creencia proviene de la frase de “ganarse el pan con el sudor de la frente”. La creencia de asociar el esfuerzo con el sacrificio se materializa al obligarnos a realizar algo que no queremos, por el mero hecho de recibir dinero (en este caso, un salario). Esto nos lleva a ver el dinero como un verdugo por quien nos sacrificamos, y no como la bendición de los talentos.

Si algo nos han enseñado los millenials es el disfrute de la vida y la combinación placer-productividad. Los nómadas digitales operan sus negocios desde su computador desde cualquier parte del mundo, convirtiéndose en seres multinacionales. Ninguno de ellos se dedica a algo que no le guste, así que el dinero es la recompensa de su pasión y entrega.

El dinero es el resultado de mi preparación

Esa creencia fue inculcada en los años 70 y 80, cuando nuestros padres nos enseñaron que, para vivir bien, debíamos tener una carrera universitaria. Muy pronto terminamos la carrera y nos dimos cuenta de que éramos obreros de oficina. Acumulamos títulos pensando que así seríamos cada vez más competitivos, pero el sueño del “profesional” nunca se cumplió.

El dinero no te lo va a dar la preparación, sino la implementación de lo que sabes. Yo conozco contadores que manejan millones de dólares en multinacionales, pero aún no han sido capaces de poner al día sus deudas personales. Cada año salen miles y miles de personas que tienen tus mismos títulos y certificaciones, con disposición a hacer el mismo trabajo por menos dinero. Los títulos garantizaban aumentos salariales hace treinta años, pero no hoy.

Con la cantidad de avances tecnológicos, accesibilidad a la innovación e integración comercial en el mundo, es un absurdo decir que el dinero es limitado, escaso o que solo puede venir de un aumento prometido. Hay conocimiento de sobra, pero los resultados siguen siendo iguales o peores. Se acabaron las reservas mentales para la gestión financiera, es hora de ver el dinero como una relación, no como una situación.

En la siguiente reflexión hablaremos acerca de las nuevas formas de concebir el dinero en el mundo de hoy, y el futuro de la bancarización en la era digital.



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