3 grandes razones para vivir en el presente

3 grandes razones para vivir en el presente

Quizás al ver este título pienses que eso es justo lo que tú haces y lo que todos hacemos, pero permíteme decirte por qué discrepo de ello. Aunque nuestro cuerpo se encuentre en una hora específica, nuestra mente a lo largo del día va divagando al pasado y/o yéndose el futuro, lo que hace que no vivamos cada momento 100 % presentes.

En esos momentos en los que la mente retrocede o se adelanta a los acontecimientos, es como si pusiéramos el piloto automático y no estuviéramos totalmente conscientes de lo que ocurre en el aquí y el ahora. Muchas veces las personas hacen esto porque no están completamente felices con sus vidas, se afanan por lo que vendrá o se están culpando por los errores de su pasado. Si te sientes identificado con esto, mira las lecciones que puedes aprender al cometer errores, para que comprendas que fueron necesarios y que es momento de seguir adelante.

Mantenerse en el presente es un requisito indispensable para disfrutar la vida. Si has intentado hacerlo, pero invariablemente te sorprendes haciendo viajes al pasado o al futuro durante situaciones comunes, a continuación, encontrarás algunas razones para motivarte:

-Al mantenerte en el presente, no se te escaparán las cosas que están sucediendo delante de ti, sino que te mantendrás alerta, por lo que podrás enterarte de todo.

-El presente es la realidad. El pasado ya fue y nada de lo que pienses de él ahora podrá remediarlo. El futuro ya vendrá, y con él sus propias preocupaciones. No estoy animándote a dejar de ser precavido, en lo absoluto, sino que al encargarte de lo que estás viviendo en la actualidad, tendrás también más resuelto lo que está por venir.

Aquí definitivamente aplica lo de “no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”.

-Cuando tu mente deambula más en el pasado, es porque hay cosas que no puedes soltar, falta de perdón, culpas arrastradas, entre otros. Cuando los pensamientos se deslizan hacia el futuro, eres propenso a sufrir ansiedad, estrés y preocupación por situaciones que recreas en tu mente, pero que en realidad no existen.

Es como cuando a veces soñamos que una persona nos hace algo malo y luego, cuando despertamos, nos sentimos enojados con el protagonista del sueño por habernos hecho eso, pero reflexionamos y nos damos cuenta de que no tiene sentido y corregimos el comportamiento.

Vivir completamente en el presente es lo más sensato. Sin olvidar del todo el pasado y no dejar de prepararnos para el futuro, aunque sin anticiparnos.

¿Cómo logro mantenerme en el presente si tengo una mente demasiado inquieta?

Esto es normal, como todo hábito requiere de esfuerzo al principio, pero luego nos vamos acostumbrando y cada vez se va realizando de manera sistemática. Para poder llegar a ese punto hay que estar muy conscientes. Por eso mira algunos ejercicios que puedes realizar durante el día para mantenerte presente en cada momento:

-Coloca una alarma en tu teléfono que te recuerde cada 20 minutos mirar a tu alrededor y encontrar algo que te agrade de donde estás. Puede ser un olor, un sabor, un objeto, un color, una textura, no hay límites. Este pequeño ejercicio sirve para recordarte de las cosas de las que estás rodeado, y la mayoría del tiempo ni las tomas en cuenta porque ni las notas.

-Si en algún momento te sorprendes usando tu mente como máquina del tiempo, no te resistas, solo trata de sustituir ese pensamiento por lo que estés haciendo en ese momento. Es un avance que te hayas dado cuenta de algo que solías hacer inconscientemente.

-Sé positivo. Si confías en que puedes lograrlo, lo más probable es que lo hagas. Y si crees que te resulta muy difícil cambiar de actitud por el tipo de vida que llevas, aprende en Gananci cómo pensar en positivo a pesar de los problemas. Recuerda que todo comienza en la mente.

-Cuando estés hablando con una persona, escúchala. Limítate a tratar de entender lo que te dice en vez de pensar en lo que le responderás. Cuando estés en el cine, disfruta la película sin pensar en lo que deberás hacer al salir de ahí. Al comer, goza del sabor de los alimentos y de la compañía (si la tienes), no te enfrasques en lo que dejaste de hacer para tomar el break de tu almuerzo y así sucesivamente con cada una de tus tareas diarias.

Una vez que logres esto, notarás que la vida es mucho mejor, tus niveles de estrés disminuirán y disfrutarás de las personas que te rodean, así como de cada una de tus experiencias al máximo; además de que cometerás menos errores porque estás alerta y con la mente puesta totalmente en el juego.



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