4 Maneras de prevenir el colapso mental en el trabajo

4 Maneras de prevenir el colapso mental en el trabajo

Por Jae Ellard | 9 de Noviembre de 2016

Traducido por María Teresa Febreiro

Ilustración de by Andrew Bannecker

 

 

En 2007 colapsé exhausta en un evento que estaba produciendo. Esto fue la culminación de una gran cantidad de horas trabajando, las elecciones que estaba haciendo en mi estilo de vida (y no haciendo), y el siempre presente estrés de intentar ser “perfecta” en mi trabajo.

Mi doctor me dijo que mi cuerpo estaba en una fatiga adrenal, y que mi carrera me estaba matando. ¿Su consejo?, que tomara un trabajo nuevo. Yo sabía que esa no era la conversación “correcta”, aun cuando ni siquiera sabía de qué se trataba. Elegí quedarme, pero profundicé en mi práctica de mindfulness para tratar de entender qué había pasado.

A lo largo del siguiente año, descubrí que la conversación adecuada se basaba en el conocimiento de que hay una elección relacionada con el tipo de relación que deseas crear con tu trabajo.

Para aquellos de ustedes que están coqueteando con el colapso mental, no están solos. De acuerdo con el Instituto Americano del Estrés, el 80 % de las personas sienten estrés en su trabajo. El Centro de Prevención y Control de Enfermedades de Estados Unidos reporta que el 75 % de todas las visitas al médico están relacionadas con el estrés.

De todas maneras, hay esperanza. Y se reduce a estar presente en lo que está ocurriendo en tu vida, y actuar con una plena y atenta intención de hacer algunos cambios.

El colapso mental no tiene tanto que ver con aspectos específicos de tu trabajo; tiene más que ver con las elecciones que tomas (o no tomas) sobre cómo quieres vivir. Estar consciente de estas elecciones, y aproximarse a los estresores inherentes a cualquier trabajo con atención plena (mindfulness) y un claro propósito, puede transformar nuestra relación con el estrés, y poner al trabajo en su lugar. Para comenzar, aquí hay algunas acciones que puedes tomar en este momento para comenzar a redefinir tu relación con el trabajo.

1)    Definir los problemas principales.

¿Puedes detallar qué te causa esa sensación de estar abrumado? ¿Es un tema de capacidad? ¿Tienes más trabajo que horas para completarlo? ¿Es un asunto de habilidad? ¿Hay una brecha entre las habilidades que posees versus aquello que se requiere de ti? ¿Es un asunto de comunicación? ¿Eres capaz de compartir qué es lo que está causándote el estrés? Este es tu primer paso: recopila todos los datos relevantes de manera que sepas en dónde enfocar las soluciones

2)    Un paso a la vez

Tú no llegaste al colapso mental de un día para otro, y el proceso para deshacerte de algunos de los hábitos que has creado te tomará tiempo. Escoge ahora mismo un comportamiento que puedas comenzar conscientemente a cambiar. Por ejemplo, crea tiempos claros para comenzar y para terminar tu trabajo. La flexibilidad que la tecnología y el trabajo remoto ofrecen puede ser abrumadoras, y contribuir con el colapso mental si no se establecen correctamente los límites entre los tiempos de trabajo y no trabajo.

3)    Hazte amigo de tu cuerpo.

¿Cómo llevas el estrés? Puede que aprietes tus dientes en la noche, notes un nudo de tensión en tu cuello o tengas problemas para permanecer dormido. Ahora piensa qué te ayuda a relajarte. Hacer una caminata al aire libre a la hora de almuerzo, ir a trotar después del trabajo o tomar un masaje semanal son algunos ejemplos. Sintoniza con tu cuerpo regularmente, de manera que puedas reconocer los signos tempranos del estrés, y toma las acciones preventivas que has identificado de manera de trabajar con ellas antes de que te abrume.

4)    Comparte lo que necesitas.

El estrés profesional puede ser extremadamente aislante. Con frecuencia nos retiramos, de manera de lidiar con los problemas de trabajo por nuestra cuenta. Pero dejarle saber a las personas en tu vida lo que necesitas para sentirte apoyado es esencial para poner las cosas en perspectiva y manejar el estrés. Ninguno de nosotros puede hacerlo todo solo. Tus colegas y gente querida no lo sabrán si no se lo dices.

Este artículo apareció originalmente en la edición de octubre de 2016 de la revista Mindful

 



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