4 obstáculos de nuestra felicidad

4 obstáculos de nuestra felicidad

¿Qué es para ti la felicidad? Seguramente, si hicieras la misma pregunta a todas las personas que se crucen en tu camino, obtendrás miles de repuestas. Después de todo, cada cabeza es un mundo. Mas, a pesar de las distintas perspectivas, posiblemente sean muchos quienes estén de acuerdo con la idea de que la felicidad está asociada al bienestar, a la alegría, al deseo de sentirse bien consigo mismo y con los demás.

Solemos pensar en la felicidad como el gran regalo que recibiremos después de un esfuerzo. Sin embargo, como dice una famosa canción de un cantautor español, también olvidamos disfrutar de las pequeñas alegrías. Reconocerlas, a veces, se hace imposible.

La felicidad, sin importar el concepto que cada quien tenga sobre esta palabra, se convierte en un estado que todos deseamos obtener. Sin embargo, en el camino para alcanzarla y sentirla suelen interponerse obstáculos que, por inofensivos que parezcan, nos alejan de la meta. Aquí te dejamos 4 de ellos:

1. Cargar con el pasado

Pasar la vida entera estancado en el pasado no es sano para ti ni para quien te rodea. No existen motivos para que no te muevas y te atrevas a salir de tu zona de confort.

Es bueno aprender de tus experiencias para no reciclar los errores cometidos, pero es dañino llevarse el pasado en la maleta: es una carga muy pesada.

2. Dejarse afectar por lo que otros piensen

Es cierto: no vivimos en una burbuja de cristal. Los comentarios de otros, especialmente de amigos y familiares, pueden ayudarnos a ser mejores. Sin embargo, cuando se trata de chismes y comentarios negativos, no deberíamos tener motivos para agobiarnos.

Algunas personas no lo piensan dos veces para soltar insultos disfrazados sobre nuestro peso, nuestras elecciones, nuestra forma de vivir. Pasamos mucho tiempo pensando en qué pensarán o dirán los demás. La próxima vez que esto te pase, recuérdate que no importa lo que hagas o dejes de hacer, siempre y cuando tus acciones no perjudiquen a nadie, incluyéndote a ti misma. ¡Es tu vida! Si estás feliz contigo, eso es más que suficiente.

3. La comparación con los demás

Cada individuo es distinto. Si esto es así, ¿por qué insistimos en comparar nuestra vida con la que viven otros? Sintámonos orgullosos de nuestra originalidad, de que tenemos una vida propia y de que nuestra felicidad no debe depender de lo que tenga el de al lado.

Por ejemplo: cuando se trata de comparación por estratos sociales, no quiere decir que si tu vecino tiene la oportunidad de comprar un auto deportivo o salir de viaje todos los meses, tenga una mejor vida que tú. No necesariamente. Si dejaras de pensar en la comparación y apreciaras el valor de tu vida por sí sola, te darás cuenta de que solo se trata de modos distintos de vivir, de experiencias distintas, pero no precisamente de calidad.  Ahora, si de verdad crees que es necesario darle un giro de 180 grados a tu vida para mejorar, no lo hagas mirando a tu prójimo, sino a tu propias metas.

4. Pensar de más en el futuro

Pensar en lo que pasará, inevitablemente, desconcierta. Si pudiéramos conocer el futuro, posiblemente algunas cosas serían más fáciles para muchos. Sin embargo, solo nos queda el presente.

Pasar la vida pensando en el futuro puede generar angustias que contrarrestas haciendo planes tras planes. Y eso no está mal, pero todo es aun más divertido cuando le das la oportunidad al universo de que te sorprenda. Deja de ser tan rígido y vive este preciso momento sin preocuparte exceso por lo que vendrá. El futuro, el pasado y el presente es ahora. ¡Vívelo!



Deja tus comentarios aquí: