5 consejos para gestionar pensamientos obsesivos

5 consejos para gestionar pensamientos obsesivos

¿Te ha pasado quedarte enganchado horas y días con pensamientos obsesivos que no conducen a nada? La mayoría de las veces son una invitación a la pérdida de tiempo y de sentido, puesto que retroalimentan un estado interno de ira, enojo, decepción, frustración, negatividad… en síntesis, que nos impide dar el siguiente paso.

Estos pensamientos se desencadenan cuando mi perspectiva y expectativa acerca de algo no condice con lo que interpreto que es la realidad de las cosas.

Al producirse cierta distorsión entre tu anhelo y lo que ocurre, permites que se manifiesten en tu mente en general a partir de un desencadenante real o ficticio.

  • La diferencia entre pensamientos intrusivos y obsesivos

El intrusivo es un pensamiento repetitivo, invasivo e involuntario acerca de algo, alguien, un evento o una situación que te inquieta. Aparecen en cualquier momento, incluso si no está el estímulo externo desencadenante, y son complejos de suprimir, cambiar o evitar, ya que persisten. En general, no sabes cómo proceder al respecto.

Los pensamientos obsesivos son automáticos, negativos por naturaleza y autolimitantes. Aparecen cuando menos lo esperas, y, por lo general, son una especie de enganche emocional a partir de situaciones que te producen gran perturbación interna y hacen que entres en un conflicto emocional. Frecuentemente, buscas de alguna forma salir de esa obsesividad con métodos igualmente negativos, como lo son la agresividad, la venganza, el escarnio hacia aquello que consideras objeto de tu malestar, tomar decisiones en caliente que pueden tener consecuencias nefastas, o la manifestación desproporcionada de tu ira.

En ambos casos son inconscientes, y, especialmente los obsesivos, pueden venir acompañados de conductas compulsivas (de allí su denominación de “obsesivo-compulsivos”).

  • Ir al origen

Si eres de los que han venido tapando sus emociones y no las has conducido para que se expresen, es posible que haya algún aspecto interno que puedas haber reprimido o rechazado; e incluso, más allá de haberte hecho sentir mal, no le has prestado la suficiente atención.

Con el tiempo esto se manifiesta en forma de un conflicto interno; un dilema no resuelto que salta como un pensamiento obsesivo.

No importa que aquel objeto interno inconsciente (entendido como una relación difícil con una persona, un hecho que te dolió, algo que te defraudó, eso que te desarmó internamente y no supiste canalizar) ya no esté hoy en el presente: basta con que algo de aquellas emociones aparezcan como una pincelada de eso reprimido, para que reacciones con la irrupción de un pensamiento obsesivo que te persigue y está al acecho en tu mente, hasta controlar tu conducta y comportamiento.

Los pensamientos obsesivos tienen una potente carga emocional: si no los gestionas rápidamente van incrementándose como una bola de nieve. Quizás te haya sucedido que te han dejado en vela más de una noche, y que parecen sacar tu peor versión.

  • 5 sugerencias prácticas

La recomendación, siempre, es que consultes con un psicoterapeuta profesional, que es la persona indicada y preparada para ayudarte a lidiar con tus pensamientos obsesivos; evaluará junto a ti tu estado clínico y te asistirá en el proceso de superarlos.

Desde el punto de vista de herramientas prácticas para ayudarte a gestionarlos sin que eludas la consulta indicada más arriba, aquí van estas cinco sugerencias que puedes considerar:

  1. Identifica la raíz. Es posible que si buscas tranquilizarte y salir del ahogo emocional en que te encuentras, puedas ver con mayor claridad de dónde provienen y qué es lo que los ha disparado internamente. Esto te ayudará a entenderlos y permitirá que te plantees distintos escenarios para ir superándolos; empezando por pedir ayuda.
  2. Acéptalos y dales su lugar para que se expresen. Por difícil que parezca, el proceso de atravesarlos empieza con la aceptación de que están en ti, y que puedes darles el espacio para que se expresen internamente. Paulatinamente conquistarás espacios de mayor calma para resignificarlos e ir más profundo para trascenderlos. Terminarás más maduro y libre.
  3. No te lastimes ni lastimes a otros. Si se hace presente la tendencia a la agresión, permanece atento a tus límites para no autoagredirte, y evitar que el torbellino emocional propio de los pensamientos obsesivos se traslade haciendo daño a los demás, en cualquier forma que pueda darse este comportamiento. Solo empeorará las cosas.
  4. Hazte un espacio para rumiarlos. Una técnica que funciona es que, cuando aparezcan tus pensamientos obsesivos, los detengas y negocies con ellos un tiempo de media hora más adelante, para darte espacio a expresarlos con toda contundencia. Al sacarlos afuera en forma verbal, hablando, expresándote con gestos, manifestando tus emociones, te sentirás más calmado. Es posible que, al pactar un tiempo específico, tu carga emocional negativa se haya modificado en algo.
  5. Escribe lo que sientes. La herramienta de escritura libre te ayudará también a expresar con contundencia lo que sientes. Toma lápiz y papel (funciona mejor escrito a mano), y empieza a volcar todo lo que te surja, aunque sean palabras sueltas. Lo importante es hacer cierta catarsis de lo que sientes internamente. Date el tiempo suficiente, y podrías observar con esta práctica continuada cómo vas bajando las revoluciones internamente; incluso, aparecerá mayor claridad sobre lo que te duele, enoja y frustra a partir de esos pensamientos obsesivos. Esta es otra forma de ir a la raíz de la cuestión.


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