5 ejercicios breves para crear momentos de paz

Las personas que viven en grandes ciudades, tienen trabajos exigentes o están en contacto con muchas personas al mismo tiempo suelen añorar pequeños momentos de paz dentro del gran movimiento cotidiano. Tal vez ese instante en el que llegan a su hogar y pueden estar aunque sea unos minutos en silencio.

Vamos a compartir cinco técnicas muy sencillas para poder recobrar el silencio interior y conectar con la paz en no más de un minuto cada vez.

Ejercicio 1: Volver a reenfocarnos en el tiempo presente. La conciencia del presente es lo que nos va a permitir reoxigenar todo nuestro organismo, nuestra mente, nuestras emociones, desintoxicarnos de todo lo que ya no hace falta y recobrar con más fuerza las actividades.

El ejercicio es muy sencillo. Simplemente se trata de buscar un lugar tranquilo para reposar y, en silencio, cerrar los ojos, colocar las manos a la altura del corazón y comenzar a respirar tranquilos diez veces, tomando aire por la nariz y soltando por la boca, dejando que los pensamientos pasen fluidamente, no a la fuerza y no queriendo controlarlos. Esto nos llevará instantáneamente a un lugar de mayor paz y tranquilidad.

Ejercicio 2: Punto de enfoque. Se puede hacer en cualquier lugar (por ejemplo, mientras viajamos hacia el trabajo, en nuestra casa, en medio de una reunión con amigos). Este ejercicio tiene como objetivo que volvamos a nuestro propio corazón y nuestro propio espíritu. Simplemente se trata de fijar la mirada en un punto y no hacer absolutamente nada más, concentrar toda nuestra energía en ese punto fijo.

Acompañándolo con una buena respiración profunda, en unos pocos segundos ya vamos a notar cómo los sonidos se van haciendo más silenciosos, casi como si estuviésemos debajo del agua. Este punto de enfoque nos va a servir para volver a conectarnos de una manera mucho más positiva y energética en cada momento que lo necesitemos.

Ejercicio 3: Visualizar. Visualicemos un lugar tranquilo, sereno, que nos transmita mucha paz. Tal vez es un lugar que conocido o un lugar imaginario. A este espacio le podemos poner un nombre, colores, aromas, espacios, pasillos por donde podemos ir circulando y lo llamaremos, genéricamente, “nuestro propio santuario”. Si lo podemos acompañar con una música tranquila, con un rico aroma, mucho mejor. Todo lo que puedas hacer para sintonizarte con energía externa funciona muy bien.

Ejercicio 4: Afirmaciones. Llamamos “afirmaciones” a frases breves que están construidas por uno mismo y exclusivamente para uno, con nuestra propia energía. Siempre en positivo, con verbos dinámicos y generalmente comienzan con “Yo soy…” o “Yo estoy…”. Nos permiten focalizar en eso que tanto queremos en este momento presente o en cualquier meta que queramos lograr. Las podemos anotar en pequeños papeles y colocarlos en distintos lugares de la casa que veamos frecuentemente y trabajarlas, repetirlas una y otra vez tanto en voz alta como para nosotros mismos durante todo el día. Si lo hacemos durante treinta y tres días (que es, por lo general, el tiempo que tarda nuestro metabolismo en cambiar cualquier comportamiento que queramos trabajar o evolucionar), vamos a ir viendo paso a paso el resultado. Es una herramienta muy positiva.

Ejercicio 5: Observar la naturaleza. Si tenemos cerca de nuestra casa un parque o una plaza podemos sentarnos unos minutos al sol y dedicarnos simplemente a observar. Mirar a los ojos de las personas que pasan con el “espejo del alma”, que es nuestra mirada, y poder conectarnos de otra manera, ya sin poner palabras, sin poner demasiada gestualidad y sin poner tantos preconceptos como muchas veces hacemos en la vida. Simplemente conectarnos a través de las miradas y dirigirnos una suave sonrisa. Funciona y no hace falta hacer nada más para sentirnos más equilibrados y en paz.



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