5 maneras de encontrar o encender tu pasión cuando estás aburrido de la rutina cotidiana

Mi amigo Roberto me preguntaba el otro día: ¿Cómo puedo encontrar mi pasión en la vida?

Me explicaba que tenía un buen trabajo, una novia de la que estaba enamorado y todo parecía estar bien en su vida, sin embargo sentía que algo faltaba, un especie de chispa. Me dijo que pensaba tomar decisiones mayores, como mudarse a otro país, o renunciar a su trabajo para salir de la especie de letargo en el que estaba, que no tenía claridad en el nuevo paso que daría.

Roberto no es el único en haber compartido conmigo incertidumbres de este tipo; estas inquietudes han sido recurrentes en varios de mis amigos y pacientes en los últimos meses.

Durante un tiempo yo también estuve en ese lugar de incertidumbre: un poco perdida, sin saber que hacer, hacia dónde moverme, qué paso dar para sentirme más plena, menos ansiosa, o con ese sentimiento de haber encontrado mi lugar.

Lo que hice en los tiempos que practicaba el periodismo viajando por el mundo reportando noticias, (ya al final sin tanta pasión como en los primeros días), fue el incrementar los momentos en lo que hacía esa pequeña cosa por la que sentía más pasión.

En mi caso era practicar y enseñar respiración y meditación. Comencé a dedicarme tanto a ello. Llegado un momento me di cuenta que todo estaba girando hacia esa dirección. Cada pequeña decisión me llevó a la siguiente. Mi pasión era el hilo conductor. Me mudé de París a Los Angeles guiada por mi pasión. Me casé, tuve una hija y cree el programa Pre-natal Blooming Together por amor y pasión. Me entrené de manera intensiva en la respiración Pranayama Yoga, también por ese fuego vital que me empujaba hacia lo que amo hacer. No siempre fue fácil, aún así seguí mi pasión.

Quizás te preguntes, ¿pero qué es la pasión? ¿Cómo reconocerla?

Es más simple de lo que parece.

¿Sabes esa actividad que te hace perder la noción del tiempo cuando la estás haciendo? Casi no comes, ni duermes, y te sientes totalmente emocionada cuando piensas en ella. Esa actividad que además te trae totalmente al momento presente. Pues eso es… ¡una actividad que te apasiona!

Una de las manera que uso para detectar mi pasión cuando me falta claridad es completar la siguiente frase: “Sería fantástico si…” Llena tú el espacio en blanco: “si comenzara a pintar de nuevo”, “si comenzara a escribir y a enviar mis blogs a Inspirulina”, “si comenzara a crear vitrales de nuevo”, usualmente, esa idea loca que no parece tener sentido puede ser lo que despierte tu pasión. Así que ábrele un espacio.

Esto de resolverlo todo con la cabeza no me basta a mí. Siempre me gusta pasar a la acción. Sólo con acción se produce la verdadera transformación.

Así que aquí van las 5 referencias que uso para encontrar mi pasión e incluirla en mi cotidianidad.

  1. No puedes pretender únicamente usar la mente para encontrar tu pasión, tienes que usar todo tu cuerpo. Practica, crea, escribe, canta, baila, lo que sea que ames hacer hazlo, no se trata sólo de pensar que te gusta hacerlo. Haciéndolo encontrarás fácilmente lo que yo llamo el punto “P”… El punto de la pasión. Sabrás que esto “es”. Y ATENCIÓN, cuando estés explorando a través de la experiencia concreta, no intenciones encontrar el punto “P”, sólo disfruta el momento. Cuando tu mente se coloca en modo cazadora usualmente pierde de vista a su presa. Así que nada de estar cazando tu pasión, relájate y disfruta.
  2. Una vez que encuentres esa pequeña o gran actividad que te hace feliz, hónrala, reconócela, quiérela, nútrela con tu tiempo y energía. Aunque sea loca, pequeña, no corresponda con lo que estudiaste o con lo que se suponía que harías, o con la imagen que tus amigos tienen de ti, o para lo que te educaron tus padres, sé valiente, confía en tu instinto. ¡Lánzate! Sabiendo además que quizás esta no sea la actividad que realices como profesión. Pero si es la actividad que encenderá tu pasión. Una vez tu pasión encendida no hay quien te detenga.
  3. Hazte consciente de tu pasión, inclúyela gentilmente en tu vida. No tienes que correr, sólo darle espacio en tu vida poco a poco. No hay necesidad de renunciar a tu trabajo, o cambiar de actividad bruscamente si no te sientes listo aún. Nutre tu pasión diariamente como a una planta. Invierte tiempo y energía en ella diariamente. Contacta gente que tenga la misma pasión y que se haya profesionalizado en ello, si eso es lo que quieres tú. Comparte, conversa, disfrútalo, el resto se dará solito en su propio tiempo.
  4. Cualquiera que sea tu trabajo (ese que te da de comer pero que no te produce cosquilla en el estómago), sino lo puedes dejar de inmediato entrena entonces en hacerlo con cuidado y alegría. Practica el estar presente y agradecido por lo que tienes, y haz las paces con tu realidad. Esto te ayudará a abrirte y a ganar una energía preciada que producirá momentum. El quejarse y estar constantemente de mal humor por cualquier área de tu vida, pensando que el futuro guarda la solución a todos tus problemas es un truco de la mente. ¿Cómo es eso? Pues lo que sea que estés practicando como actitud tiende a convertirse en costumbre, en hábito. Cada vez que tu futuro se vuelva tu presente te quejarás de nuevo. Así que practica gratitud, aprecio, encuentra lo bueno en tu presente, para que puedas viajar sin mucha turbulencia hacia tu futuro (que se convertirá en tu presente una y otra vez).
  5. Encuentra pequeñas cosas que te hagan feliz. No tiene por qué ser una actividad importante o grande. Quizás no requieres de un gran cambio, sino sólo de un pequeño ajuste de tu vida para encender las chispa. Soy muy cuidadosa con las personas que asisten a mi solicitando orientación a la hora de aconsejar cambios grandes. A menudo basta con encontrar a través de pequeñas acciones cotidianas qué es lo que alumbra nuestra creatividad, nuestra imaginación, nuestra pasión, qué nos hace sentir más vivos, y más felices.

Ya para terminar quiero compartir con ustedes un video que hice hace tres años. Es la primera vez que lo comparto. Lo hice mientras estaba en una playa de Caracas, donde encontré a este chico y su cometa. Abraham se llamaba. Pasó más de 4 horas seguidas intentando volar su cometa, reparándolo, ajustándolo con mucha determinación y pasión. Tanto que me inspiró a grabarlo con la cámara de vacaciones que tenía. Lo loco de todo es que en el mismo momento en Berlín, mi amigo Dave era testigo de un concierto de violín espontáneo en el metro de la capital alemana. Cuando me mostró su video sentí la conexión enseguida.

Este corto titulado BRILLA, es mi manera de extraer sentido de estas escenas e inspirarte a que vivas tu vida con pasión.

¡Que lo disfrutes!



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