7 Medidas no farmacológicas para afrontar el dolor crónico

El dolor crónico es una molestia capaz de perturbar a quien lo padece, muchas veces la actitud y el humor son cambiantes, hay días buenos y días malos, sin embargo con frecuencia es necesario tomar acciones que le den una mano al tratamiento farmacológico para poder afrontarlo.

El objetivo fundamental del tratamiento del paciente con enfermedades dolorosas crónicas es precisamente aliviar o eliminar el dolor, este es sin duda uno de los aspectos claves relacionados con la mejora en la calidad de vida de estos pacientes.

Si bien el tratamiento médico farmacológico en conjunto con terapias y distintos procedimientos de la terapia del dolor son los elementos clave, los pacientes también pueden y deben poner en práctica una serie de medidas que ayudarán a que estos tratamientos sean más efectivos e incluso contribuirán a disminuir las molestias cuando se presentan situaciones de crisis o agravación. En tal sentido le presentamos siete medidas no farmacológicas a implementar para ayudar a aliviar el dolor.

1. Entienda el propósito del dolor

Si bien el dolor siempre es visto como algo malo, debemos entender que su propósito es alertar o alarmar sobre algo que no está bien. El dolor se origina por señales que provienen del cerebro en respuesta a la información que éste recibe, de esta manera el dolor es una forma en la que nuestro cerebro nos manifiesta que debemos estar alerta y que hay algo que tenemos que cambiar. Esto es completamente cierto en el caso del dolor agudo, sin embargo en el caso del dolor crónico este mecanismo se altera y se generan señales para alertar de un daño que ya no existe como ocurre en enfermedades articulares como la artritis y la fibromialgia. Los pacientes con dolor crónico deben prestar atención a la reagudización de los síntomas o bien al cambio del patrón del dolor que pueden relacionarse con situaciones nuevas a tener en cuenta, como el caso de una mala postura, de un esfuerzo o de una nueva lesión.

2. Cambie su actitud

Una estrategia muy útil es cambiar la forma en la que vemos el dolor, sí tenemos programado que el dolor es algo malo y desagradable cada vez que tengamos esta molestia desarrollaremos emociones negativas que sólo empeorará las cosas. Una técnica de gran ayuda es ver al dolor como un mensajero, imaginarlo con un color intenso y brillante, e ir viéndolo progresivamente más pequeño, menos intenso y menos brillante hasta que visualmente lo hagamos desaparecer, esta técnica es de gran utilidad en casos de crisis o el del dolor intenso. Si cada vez que aumenta el dolor ponemos en práctica esta visualización lograremos mantener la calma y hacerlo más manejable.

3.  No permita que el dolor controle su vida

Tener una enfermedad dolorosa seguramente ameritará hacer algunos cambios en la forma de llevar a cabo sus distintas actividades pero de ninguna manera constituye un factor para dejar de lado su vida. Sea positivo y plantee se metas realistas, busque otras formas de llevar a cabo sus actividades diarias y cumplir con sus distintas labores intercalando espacios para descansar, para distraerse y para relajarse. Integre actividades de tipo terapéutico como el ejercicio, las terapias y la visita al médico como parte de su rutina y sea siempre constante, simplemente usted debe hacer las cosas de una manera diferente lo cual no quiere decir que sea una persona inútil o que esté incapacitada.

4. Sea positivo y ponga en práctica la automotivación

Llene su día a día de mensajes positivos para usted mismo, cambie cada pensamiento negativo por uno positivo, busque siempre el mejor lado de las cosas y procure mantener la moral en alto en todo momento. Siempre será más fácil quejarse y lamentarse de sí mismo, pero esto no lo llevará a nada, en vez de lamentarse porque está cansado y no quiere hacer ejercicio piense que dedicar un pequeño lapso de tiempo al entrenamiento le hará sentirse mejor y seguramente le ayudará a conciliar el sueño más rápidamente.

5. Mejore su estilo de vida

Muchas veces para lograr un mayor alivio es necesario hacer cambios como mejorar la alimentación, disminuir el consumo de alimentos capaces de originar proceso inflamatorios, disminuir el peso, hacer ejercicio para lograr una mejor masa muscular y por ende brindar una mayor protección y estabilidad a la articulaciones, dejar de fumar y tomar alcohol, así como ser constante y responsable con los tratamientos y los medicamentos. Piense que todo esto factores tienen una gran importancia en su recuperación así que incorporelos como parte de su vida.

6. Utilice medios físicos

Medidas como aplicar frío o calor, hacer masaje local, estirar, utilizar estimulación eléctrica local o usar medicamentos tópicos son de gran ayuda en los días malos, converse con su médico sobre como debe manejar herramientas ante una crisis dolorosa e inclúyalos como parte de su rutina habitual.

7. Adopte medidas el cuidado articular

Una persona con dolor crónico debe tener siempre en cuenta que hay que utilizar sus músculos y articulaciones de forma prudente, en necesario llevar a cabo las tareas diarias de forma tal que se disminuya el impacto, la tensión y el esfuerzo sobre las articulaciones especialmente las que se encuentran inflamadas o están dolorosas. Aprenda cómo llevar a cabo las distintas actividades diarias de forma tal que no le produzcan más lesiones que se sumen a las existentes, utilice dispositivos de ayuda como los dispositivos para abrir envases, camisas con cierres en la parte delantera que le eviten tener que elevar los hombros, dispositivos para caminar como los bastones, férulas para inmovilizar las articulaciones dolorosas, fajas, rodilleras, etcétera. Manténgase movimiento evite permanecer en una postura por mucho tiempo, lleve a cabo sus actividades diarias de forma tal que alterne con períodos para el descanso, pida ayuda cuando sea necesario y recuerde que si al hacer algo siente dolor debe suspenderlo o cambiar la forma en que lo está haciendo.


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