9 aspectos de tu actitud que te ayudarán a encontrar trabajo

Estar sin trabajo cuando vivimos en plena etapa potencialmente laboral es una de las situaciones más desafiantes y tristes que viven los seres humanos. Los que han pasado por estos momentos saben de la desazón, la baja autoestima, la tristeza y hasta la pérdida de fe y esperanza que pueden vivirse en este proceso.

Partiendo de la base de que el trabajo es uno de los derechos humanos y que lo ideal sería encontrar una labor que nos represente y nos permita canalizar nuestros dones y habilidades, al quedar sin ese espacio por diversos motivos muchas personas sucumben en lo más profundo de sus sombras y fantasmas, y arrastran, sin querer, a su entorno —familia, amigos, conocidos, relaciones.

El pesimismo suele adueñarse de ese tiempo, y se hace cuesta arriba remontar la situación.

La actitud puede ser la llave que necesitas trabajar para cobrar un nuevo impulso. Sabemos que es más probable conseguir trabajo mientras tenemos empleo, que cuando estamos cesantes. ¿Por qué? Porque nuestra energía ya está dinamizada y en movimiento; porque tenemos activado —hasta inconscientemente— el ritmo biológico que implican las tareas, y las redes de contacto se van aceitando cotidianamente.

Sin embargo, ¿qué puedes hacer si estás sin trabajo y necesitas reinsertarte, o incluso, emprender tu negocio propio? Aquí van nueve aspectos de tu actitud que te ayudarán a alcanzar la meta:

  1. Acepta la situación: ya sea que te hayan despedido justificadamente o sin causa; que hayas sido parte de un recorte de la planta de personal, o que debiste cerrar tu negocio porque no prosperaba, ignorarlo es un punto de partida un tanto erróneo que te llevará a generar pensamientos distorsionados. Recuerda que en la claridad de tus pensamientos radica la velocidad de manifestación de tus resultados tangibles.
  2. Pasa a la acción: y aquí comienza lo bueno. Lo natural en muchos casos es sentirse abatido, cansado y hasta derrotado, fracasado y sin más ánimo que tomar el control remoto todo el día y permanecer mucho tiempo en la cama. Frases como: “Estoy cansado”, “He trabajado muy duro y necesito vacaciones”, “La vida es cruel conmigo”, no te servirán de mucho en este momento. Puedes poner un par de días para terminar trámites ni bien quedaste sin trabajo y, como máximo, al tercer día, retomar la acción.
  3. Levántate temprano y aséate: aunque parezca algo obvio, al no tener un horario que cumplir de momento, ni exigencias, nuestro estándar de disciplina (entendida como dirección hacia la meta) se flexibiliza acorde a la victimización en la que solemos entrar. Por eso, no le des espacio a la víctima que todos llevamos dentro: levántate todos los días lo más temprano que puedas, aséate, aféitate y prepárate como para ir al trabajo. Toma desayuno —si es acompañado mucho mejor— y establece como máximo un horario (digamos, las 8.30 a.m.) para comenzar tu nuevo trabajo: buscar trabajo.
  4. Buscar trabajo es un trabajo: requiere de planificación, tiempo, constancia, perseverancia, antenas paradas y estar muy atento a las señales que se van presentando. Cuando la actitud es positiva, van apareciendo indicios del camino que se va acercando. Por el contrario, si estamos cerrados y vulnerables, lo único que conseguiremos es eyectar cualquier posibilidad de reubicarnos.
  5. Haz una rutina: leer en periódicos e Internet los anuncios laborales; suscribirte a boletines de empleo y de tu actividad en particular, muchos de ellos gratuitos; hacer al menos unas seis llamadas telefónicas al día, y enviar tu currículum vitae, son parte de esta rutina. Establece horarios fijos, tal como si tuvieres un jefe encima de ti (en verdad, está ahora dentro de ti), para no saltar ninguno de estos pasos. El pensamiento provoca la acción, y la acción trae el resultado.
  6. Retoma tu red de contactos: es totalmente saludable compartir con quienes te aprecian tu situación laboral actual desde un punto de vista positivo. Una frase corta, como “Realmente necesito trabajar” puede ser el despertador a una nueva realidad en tu vida. No temas en expresar el pedido. Muchos hemos sido entrenados para no pedir ayuda; sin embargo, solicitarla es uno de los gestos más nobles y enriquecedores que podemos ejercer, y además, nos sorprenderán los resultados y las puertas que se pueden abrir.
  7. Actualiza tu currículum: tanto si estás con trabajo como si no, la sugerencia profesional es que mantengas al día tu hoja de vida. Interiorízate de las nuevas formas de postulaciones; pon la información relevante y sobre todo, los logros de tu gestión. Si tienes pocos antecedentes no mientas ni exageres: sé preciso en las fechas, datos y referencias. Pregunta a exjefes o compañeros si puedes incorporarlos como referencias, con su e-mail y teléfono e incluye una pequeña foto con vestimenta profesional para causar una primera impresión en quienes no te conocen. Sube el currículum en línea: dedícale tiempo a esta tarea. Infórmate de todo lo que acontece en tu sector; mantente al día con las noticias de la industria, ya que te dará la pauta hacia dónde va el rumbo de las cosas en ese momento. Retoma contactos de antaño, esas personas que no han sabido de ti por mucho tiempo quizás deseen ver en qué has estado y cuál es tu experiencia actual. Escríbeles en tono cordial y preséntate.
  8. Cumple tus compromisos: llega a las entrevistas y reuniones al menos diez minutos antes, no mucho más, ni sobre la hora. Muéstrate flexible al pautar los encuentros e interesado en esa reunión. Conoce de antemano lo que hayas podido indagar sobre tu entrevistador y sobre la posición. Visita la web de la empresa: te dará valiosa información, que, llegado el momento, hará sinapsis neuronal dentro de ti, dándote el chance de mostrar que te has preocupado en averiguar algunos aspectos y que te has preparado.
  9. Finalmente, aprovecha el tiempo de búsqueda en nutrirte de otras habilidades que no posees hasta el momento. Por ejemplo, puedes acudir a organismos de gobierno, universidades, escuelas y organizaciones sociales para tomar un curso complementario; mejorar tu idioma; hacer una rutina de ejercicio físico todos los días sin excepción; leer algún libro que te interese; en fin, cualquier cosa que te nutra de una manera apropiada y que te deje en mejores condiciones para el siguiente paso.

Recuerda: la actitud lo es todo a la hora de proyectarte laboralmente. Por eso hay muchas personas sin estudios ni preparación de la llamada formal que llegan muy alto; y otros con grandes enciclopedias encima que no saben moverse por la vida. ¿En qué grupo estás tú? Llegarás tan lejos y tan alto como quieras. Todo es cuestión de dónde elijas estar.



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