La India en dos platos

Bangalore, a fuego lento

La sospecha está ahí: quizás los negocios más interesantes de las próximas dos décadas tendrán lugar en la India y no en China. El Silicon Valley de Asia, Bangalore, refuerza esa idea gracias a su poder de gasto y penetración tecnológica, similar a la situación de Europa y Estados Unidos hace diez años. La premisa es invertir.

Lejos de los rascacielos y hoteles cinco estrellas, activistas locales ven cómo el crecimiento económico ha devenido en cambios drásticos de producción alimentaria, cambios nocivos, y todo parece indicar que los pequeños focos de resistencia convertirán a Bangalore en el bastión más importante de Slow Food en la India.

Entre las tres o cuatro iniciativas con más fuerza, sobresale la visión comunitaria de Era Organic, que quiere ganar espacio para pequeños agricultores y ha desarrollado una red que integra poco más de 500 granjeros. La idea es seguir cultivando los productos tradicionales de la región y brindar una alternativa libre de químicos a los consumidores.

Hasta ahora la meta va bien: manejan un hotel y dos restaurantes regidos por principios de sostenibilidad ambiental y han logrado abaratar los productos orgánicos, incluso cuando la tendencia mundial va en alza. Antes, un alimento libre de químicos podía costar 50% más que los convencionales y ahora suelen rondar el 25%.

Acuerdos en pequeños establecimientos comerciales y una etiqueta que garantiza el origen de los productos siguen reforzando la idea de Era Organic: la diversidad alimentaria garantiza, también, diversidad cultural.


Prohibido botar comida

La India ocupa el puesto número 63 en el índice de hambruna mundial y algunas ONG’s como Srishti Annam estiman que 7.000 niños mueren por desnutrición cada día. El Ministerio de Alimentación suele negar la situación y ya comienza a recibir propuestas polémicas. La más reciente habla de poner en práctica una one-dish law, ley que empezaría por regular el menú de todas las bodas para que sólo consistiera en un plato salado (un curry, un arroz o un roti) y un plato dulce. Paquistán aplica una ley similar y contempla multas de 12.000 dólares a quienes la violan.

Hay varios argumentos: el 20% de la comida que se prepara en las bodas indias termina en la basura y en los grupos con mayor poder adquisitivo es común asistir a celebraciones que sirven, en promedio, 200 platos. Además, existen varios precedentes en regiones del país como Assam, donde una ley prohíbe fiestas con más de 25 personas, y bodas y funerales con más de 100. En Jammu y Cachemira hay un matiz: puedes invitar 1.000 personas a tu boda si así lo deseas, pero en ningún caso está permitido preparar comida para más de 250 invitados si el menú es vegetariano; 200 si es carnívoro.

En la política y la comida, ¿cuál es el límite de las libertades individuales?

 



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