A bailar

A bailar

Sinceramente pienso que si no tenemos muchas oportunidades de ir a bailar, nunca sabremos si somos naturalmente talentosos para ello. Bailar es una respuesta instintiva. ¿No les ha ocurrido que inmediatamente después de escuchar cualquier canción automáticamente sus pies o sus manos comienzan a seguir el ritmo de la música?

Según el Dr. Costas Karageorguist quien se ha dedicado a investigar las relación entre música y deporte, nuestro cuerpo es una especie de cable a través del cual se sincroniza la música con nuestro cuerpo. Es una manera de expresión posiblemente heredada por nuestros ancestros quienes solían expresarse a través de la danza.

Este ritual instintivo comienza en nuestro cerebro donde dichas vibraciones musicales activan los circuitos encargados de encender, por decirlo de alguna manera, el reflejo del movimiento. Los mismos circuitos se entrelazan con los sistemas de memoria y comunicación haciendo que las canciones nos hagan sentir emoción hasta el punto de vernos bailando y cantando con excitación.

Pero hay más aún. Existen personas para quienes estas conexiones cerebrales son un poquito más fuertes. Los encargados de investigar esta actividad de nuestra mente aseguran que la genética juega un papel fundamental en estos comportamientos más compulsivos. Así vemos como algunas personas mueven las caderas agresivamente cuando escuchan las canciones de Shakira, por ejemplo.

Lo importante de estas investigaciones es que el baile proporciona salud a nuestro cuerpo. Un estudio realizado a personas con ciertas condiciones cardiacas, comprobó que bailar durante 20 minutos al día mejoró su estado en un proporción bastante considerable que aquellas personas que realizaban ejercicios rutinarios dentro de los gimnasios.

Bailar también mantiene nuestros huesos fuertes además de que ayuda a preservar nuestro sistema motor. Los estudios también han determinado que una simple sesión de baile puede reducir la depresión, aminorar el estrés y fortalecer nuestras relaciones sociales.

Pero la mejor parte de toda esta maravilla es que bailar ayuda a llenar nuestra memoria de coordinación, y mejora las áreas que requieren intensa actividad física facilitando la concentración y alimentando nuestra materia gris.

Nunca es tarde para comenzar. Así sea moviendo las caderas mientras realizamos nuestras tareas cotidianas o bien anotándonos en una clase de bailoterapia o Zumba, con toda seguridad obtendremos una gran recompensa por tan sólo 20 o 30 minutos al día. ¿No es mucho pedir cierto?



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