A comer con todos los sentidos

Es muy frecuente que nos sentemos a comer y no pongamos atención a este acto que involucra tantos procesos químicos y varios de nuestros sentidos. A veces estamos tan atrapados en la rutina del día o del trabajo que literalmente nos rellenamos la boca de comida mientras vemos la televisión, o enviamos unos mails desde la computadora o quizás estemos tratando de negociar con algún cliente en el teléfono… En este momento es cuando decidimos renunciar al placer de experimentar los sabores, las texturas y los nutrientes que nos ofrece cualquiera sea el plato que tenemos frente a nosotros.

La digestión y el acto de comer tienen varias fases y una de ellas ocurre en nuestros cerebros, desde el momento en que comenzamos a pensar que vamos a comer, o si estamos leyendo el menú, ya en ese mismo instante nuestro sistema digestivo comienza a prepararse para recibir ese platillo delicioso que vamos a disfrutar, es por esta razón que uno de los requisitos para tener una alimentación sana y para mantener un peso saludable es comer enfocados en lo que estamos disfrutando y hacerlo con placer y agradecimiento. En otras palabras, hacer una parada, tomarnos tiempo, disfrutar cada sabor, cada olor, el aspecto y finalmente digerirlo para así aprovechar todos los beneficios de cada bocado de comida.

olfatear_comida

Ejercitar cada uno de los sentidos mientras comemos es un arte, pero es muy fácil de ejercitar y si logramos convertirlo en parte de la rutina ya verán que la relación con sus platos será totalmente diferente:

VISTA: cuando miremos nuestro plato hagámoslo con detalle, aún cuando estemos acostumbrados a comerlo o a verlo, miremos los colores, el brillo, las formas…

OLFATO: este sentido es el complemento del gusto y uno no puede existir sin el otro, entonces olvídense de aquella regla de las mamás que nos decían “no huelas la comida que eso es mala educación…” ¡para nada! A comenzar a olfatear todo y tratar de adivinar qué ingredientes están involucrados y qué especies resaltan en la preparación. ¡Verán que el ejercicio es divertido!

TACTO: Esto lo podemos hacer con las manos si se trata de alimentos que se agarran o que se comen con la mano (panes, galletas, frutas, etc.) o se puede hacer con la lengua o los carrillos, cada vez que tengamos un bocado toquémoslo con nuestra boca y verán que van a descubrir cosas que ni se imaginaban, como que las manzanas pueden tener diferentes texturas, o que los vegetales pueden cambiar su sabor dependiendo si son cocinados o crudos.

MOVIMIENTO: si, aunque no lo crean, la comida se mueve diferente en nuestra boca dependiendo de cómo esté presentada, por ejemplo: el aguacate se desliza muy rápido en nuestra boca, y el pollo es mas lento, hay que empujarlo para un lado y para el otro… así pasa con todas las comidas y si también nos fijamos en esto vamos a sacarle más provecho al acto de la degustación.

guanabanas

CAMBIO DE TEXTURA: este experimento es maravilloso, cuando comenzamos a comernos un vegetal, nunca nos pasa por la cabeza que podría ser dulce, pues ¡les cuento que si!. Si le damos un mordisco a un céleri, un pepino o un brócoli y lo masticamos lenta y conscientemente, llegará un momento en el que vamos a sentir que comienza a salir la glucosa que ellos contienen y descubriremos que los vegetales también son dulces como puede serlo una fruta.  Otras transformaciones similares podemos sentirlas cuando masticamos bien los granos, las nueces o cualquier otro alimento.

GUSTO: por supuesto que este sentido va a estar presente durante todo el acto de la comida, pero si practicamos involucrar todos los sentidos anteriores, veremos como el gusto de los alimentos ahora va a ser más rico, va a tener más variedad, y nos va a causar más placer a la hora de comer. Probablemente, incluso, descubramos que algunos ingredientes que no nos gustaban ahora si nos gustan o nos parecen necesarios para mejorar el sabor de nuestros platos.

Una recomendación final es mantener el SILENCIO. Aunque no se trata de no socializar, o de aislarse al momento de la comida, es bueno recordar aquello de que “con la boca llena no se habla” y  tratar de concentrarnos para poner en práctica todo lo que hemos hablado anteriormente para así hacer del comer un acto completamente mentalizado y disfrutado. Además lograremos masticar bien, disfrutar los sabores, y controlar las porciones… hechos todos que van a conducirnos a una mejor alimentación y a un control de nuestro peso mas efectivo y fácil de lograr. 
 



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