A los niños hay que dejarlos ser niños

¿Cuántas veces le dices a tu pequeño NO saltes, NO te ensucies la ropa, NO te acuestes en el suelo, NO camines descalzo, No grites, NO, NO y NO? Creo que si enumeramos las veces que pronunciamos la palabra NO a nuestros hijos, perderíamos la cuenta. ¿Qué te parece si desde este momento te propones NO limitar a tu hijo en sus acciones y dejarlo vivir a plenitud su infancia? Como padres resulta complicado no caer en este tipo de conductas porque simplemente tememos que contraigan una enfermedad al estar expuestos al contacto con el piso o que se den un mal golpe con sus saltos y piruetas, pero es tiempo de reflexionar sobre las implicaciones de utilizar esta palabra como respuesta a las conductas normales de nuestros hijos. Ellos son niños y ¡NOTICIA! El adulto eres tú.

A los niños hay que dejarlos ser niños porque:

Es una etapa de la vida que al igual que otras, nunca regresa.

Es la única oportunidad que tenemos como seres humanos de gozar realmente a plenitud las pequeñas cosas de nuestra existencia.

Es haciendo travesuras que forjamos los mejores recuerdos y las más grandes alegrías para refugiarnos en ellos cuando somos adultos.

Siendo niños felices fomentamos adultos seguros que se comerán el mundo.

Dañarse la ropa con lodo, mancharse un atuendo nuevo con chocolate, romperse las rodillas corriendo bicicleta, disfrutar de la grandeza de ver el universo acostado en el suelo, saborear todo lo que cae en nuestras manos, gritar y no quedar afónico, llorar intensamente y estar feliz al instante, percibir un mundo inmenso y aún así no tenerle miedo, tener una curiosidad insaciable, no tener vergüenza a preguntar cuando no sabemos algo, ser insistentes hasta lograr el objetivo, son algunas de las tantas cosas que un niño puede hacer sin pensar en las consecuencias, pero que definitivamente sentará las bases para hacer que nuestros pequeños sean adultos prósperos y seguros de lo que hacen.

Porque ¿cuál es el chiste de ser niños si no podemos hacer lo que por derecho se supone debemos hacer en esa etapa que nos corresponde vivir? Dejar a tus hijos ser niños y volver a serlo tú de la mano de tus pequeños no tiene precio. Es repetir algunas experiencias y vivir otras nuevas. Es llenar ese baúl de los recuerdos y de ñapa tener la certeza de estarlos convirtiendo en adultos exitosos, hijos amorosos, padres empáticos y abuelos esplendorosos.

No empañes la niñez de tus niños con un NO que puede limitarlos en su futuro. Cambia esa palabra por una que abrirá sus corazones a nuevas experiencias. Dile SÍ y disfruta con ellos de chuparte los dedos.



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