A mi ritmo y a mi tiempo

Tu cita es a las 7:30 a. m. Tu esposo se ofreció a llevarte, pero ya son las 7:30 y él aún se cepilla los dientes. Su lema es “a mi ritmo y a mi tiempo”. Dice que tu velocidad lo arrolla. Puede que te sientas movida porque tu valor es ser puntual. ¿Y si es al contrario?, ¿si la lentitud de tu marido es la que te arrolla a ti? ¿Cómo conciliar dos ritmos, tiempos y estilos para hacer las cosas en equipo cuando se vive en pareja, en familia y hasta en la oficina?

Primero que nada debes saber que, según la terapia del renacimiento, nuestro guión de nacimiento impacta nuestras entradas y salidas a relaciones, empleos, países. Dime cómo llegaste a este mundo y te diré cómo estás entrando y saliendo a las situaciones en tu vida.

Si naciste por cesárea estarás esperando a que alguien te saque de ese empleo que ya no te gusta o de esa relación en la que estás como estancado, así como lo hizo el ginecobstetra, buscarás que alguien haga el trabajo por ti. Si naciste prematuramente, puedes sentir que los demás no están listos para recibirte o que van demasiado lentos. Si llegaste en un parto “retrasado” sentirás que el mundo se mueve demasiado rápido para tu gusto. Si naciste por fórceps, evitarás la ayuda, porque la primera vez que lo hicieron te resultó dolorosa. Y sin saberlo podrías estar cargando con mucho por no querer ni saber pedir ayuda. Y así hay una historia para cada guión. Las cuales por cierto pueden superarse.

Una vez que tomamos conciencia de que todos fuimos concebidos de manera distinta, que cada quien tiene su historia de entrada a este mundo, que cada uno ha tenido experiencias diferentes mientras crecía, somos más conscientes de cómo estamos manejando nuestro tiempo y cómo podemos respetar nuestro ritmo y el de los demás.

Si tu esposo(a) se siente arrollado(a) por llegar puntual a un compromiso será su tema a sanar. Habrá eventos a los que podrán llegar juntos y a otros no. Si él o ella tienen otras fortalezas, procura no engancharte con lo que no puedes controlar. La decisión de cambiar este patrón no es tuya, pero la de vivir en lucha y molesto(a) sí lo es.

Puedes probar a poner la alarma más temprano o buscar quien te lleve, le dejas un desayuno maravilloso con una notita a tu pareja y vas desde el placer a hacer tu diligencia. Ya sabes que su fuerte no es pararse temprano ¿Para qué luchar con eso? Ahora si su tema con la puntualidad es una constante, es importante dialogar. ¿Cómo llegar a un punto medio en el que cada quien se sienta a gusto con la salida?

Bob y Mallie Mandel, pareja y psicoterapeutas, nos contaron hace algún tiempo una anécdota al respecto: “El avión sale a las diez de la mañana, pero le digo a mi esposa Mallie que saldrá a las 8:30 a. m. Así ella se parará temprano y hará todo cuanto le gusta hacer antes de salir desde su placer. Mientras tanto leo un buen libro en el auto… Ella me enseñó que yo iba demasiado rápido y ahora puedo disfrutar mis salidas”.

Si tienes un compromiso al que debes llegar puntual, pues ya sabes que tu pareja no será la persona más indicada para llevarte. Revisa cómo te saboteas las salidas por estas situaciones cotidianas que a la larga, si no se manejan con inteligencia emocional, pueden debilitar la relación.

Los compromisos a los que deseas llegar puntual son tuyos, así que hazte responsable de la velocidad con la que deseas llegar y no involucres a terceros en ello.

Ahora si el compromiso es en pareja, revisen la disponibilidad de cada uno para asistir, los deseos de lograrlo. En ocasiones uno de los dos puede estar controlando la escena. La búsqueda del equilibrio es esencial, respetando los intereses de cada uno y la energía que la pareja tiene. Ese partido de béisbol tras un arduo día de oficina… ¿es de mi interés, es el de mi marido o es el de la pareja?

Recuerda tú eres tú, tu novio o esposo, otra persona, y la suma de los dos tiene su energía particular que llamamos entidad. Procuren poner a la entidad en sitial de honor y elegir el pensamiento más elevado respetando y aprendiendo del otro tal y como es. En ocasiones ir al partido de béisbol será la decisión correcta, en otras no. Será clave aprender a decidir qué es lo más oportuno para la relación poniendo de lado mis intereses (los de cada quien) sin que nos sintamos anulado(a)s por eso.



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