A palabras que no ayudan oídos sordos

Vivimos en una dinámica en donde todos nos creemos jueces, jurado, críticos, etc… En fin que vivimos rodeados de críticas y muchas de ella no son las llamadas críticas constructivas sino destructivas, a tales críticas destructivas debemos hacernos los sordos, pero sordos de verdad, desde nuestro interior cerrar y cancelar todo aquello que nos dijeron para herirnos, minimizarnos y hasta amargarnos el día.

Una amiga que practica el budismo me dijo un día cuando le comentaba de algo que me habían dicho: la palabra y todo en esta vida es un regalo, y yo decido que regalo aceptar y que no, por lo tanto cuando alguien dice algo que no me gusta, no dejo siquiera que me afecte, no lo tomo porque no lo acepto y continuo, para mí eso culmina ahí y no trasciende.

Y eso es muy cierto, las cosas negativas que nos dicen no debemos darle importancia, ni sentir rabia y mucho menos permitir que nos hieran, al momento que me hiere lo que me dice es porque siento que es cierto, entonces debemos estar claros sobre lo que pienso de mi mismo, lo que creo de mi mismo, eso es lo único a lo que debo darle importancia, saber que soy cónsono con lo que digo, practico y hago, ser fiel a mis principios, respetar las normas, etc…me garantiza que se quién soy, todo lo demás es transparente para mi, las críticas destructivas, las ofensas, y  todo aquello que lo único que causa es dolor, rabia, molestia, inseguridad son creación de personas que carecen precisamente de eso que nos señalan.

Pensar lo que decimos es tan importante como elegir lo que escuchamos, cuando pensamos antes de hablar lo hacemos porque nos colocamos en el lugar del que nos va a escuchar, lo mismo debemos hacer cuando estamos escuchando, decido qué escuchar, qué me nutre de lo que escucho y desecho todo aquello que no ayuda a mi evolución espiritual y personal.

Cuando una persona, jefe, colega, conocido te diga algo con lo que no estás de acuerdo, algo que no te gusta, no caigas en el juego que esa persona quiere, simplemente haz oídos sordos a palabras que no tienen ningún objetivo sano, entendemos que no podemos dejar hablando solo a tu jefe o a algún colega si es un tema laboral, pero simplemente toma lo que LABORALMENTE está diciendo y todo lo demás deséchalo, si te pones a observar, eso que tan de mala forma y manera te está criticando tu jefe él lo adolece, por lo tanto no te ates a ningún sentimiento, libérate y tenle compasión que es muy distinta a la lástima, la compasión es perdón y al perdonar nada te ata, la lástima es pesar y te atas porque implica un sentimiento derivado de lo que según algo debería ser en vez de aceptar lo que es, al final quien sale ganando de todo esto eres tú, porque DECIDISTE qué palabras aceptar y que desechar, no te ataste a ningún sentimiento y la energía de tu ser se mantiene intacta, tu avanzas, evolucionas y progresas en la medida que no te ates a ningún sentimiento o emoción negativa.

“La armonía de  mi verdadero ser es mi máxima protección”



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