¿A quién culpamos por la obesidad infantil?

Hace pocos días en Estados Unidos, estalló un escándalo debido a un artículo publicado en el Diario de la Asociación Americana de Medicina sobre la intervención del Estado ante la amenaza de la obesidad mórbida infantil. El artículo escrito por el especialista en obesidad infantil de la universidad de Harvard, David Ludwing y la abogado e investigadora de la escuela de Salud Pública de la misma casa de estudios, Lindsey Murtagh; sugiere que el gobierno debería quitar la custodia a los padres de niños obesos, ya que es considerado maltrato y riesgo a la vida del niño.

No hay duda alguna de que la obesidad es un problema de salud pública, y más aún, la obesidad infantil. Sólo en Estados Unidos,  cerca de 2 millones de niños sufren de obesidad. No es que están pasaditos de peso, son obesos y el 47% de las madres de los niños con sobrepeso, piensa que su hijo está en un rango normal. Así, alrededor del mundo, se encienden las alarmas. Hasta en África, según la Organización Mundial de la Salud, el número de niños africanos menores de 5 años con sobrepeso se ha triplicado en los últimos 20 años.

¿De quién es la culpa? Ciertamente, cada uno de nosotros tiene un poco de responsabilidad: los padres que nos acostumbramos a la facilidad de las comidas rápidas; la economía que deja a muchas familias con pocas opciones y con poco tiempo para cocinar; la vida sedentaria, las escuelas que sirven cada vez peores almuerzos y les dan menos tiempo de ejercicio a los niños.  La doctora Rhonique Harris, pediatra comunitaria del Centro Nacional de medicina Infantil de Washington señala: “Es muy fácil echarle la culpa a los padres por la epidemia de obesidad, pero tenemos que darnos cuenta que en algunas comunidades de bajos recursos, el acceso a alimentos saludables y actividades al aire libre, simplemente no existen”

Pero ¿debe el Estado hacerse cargo de esos niños? El asunto tiene consideraciones complejas, que van desde las económicas hasta derechos humanos. Pero veamos algunos aspectos:

Desde el punto de vista legal, existen precedentes. Hace dos años aproximadamente, una madre en Carolina del Norte perdió la custodia de su hijo de 14 años que pesaba 555 libras (252 Kg.) y fue arrestada por negligencia criminal. También ocurrió con la madre de una chica de 16 años con 440 libras (200 Kg.) que tuvo que ser hospitalizada por exceso de peso. Así que posible es, en casos extremos.

Desde el punto de vista de los derechos civiles, hay quienes enseguida alzan la bandera de “yo con mi hijo hago lo que me da la gana”, pero aún sin llegar a esos extremos,  según John De León, abogado de la Unión de Libertades Civiles de la Florida, la Constitución de los Estados Unidos protege a la familia y no puede intervenir en la relación entre padres e hijos, a menos de que sus vidas estén en peligro. El rol de gobierno es apoyar a las familias, no separarlas.

“Quitarle los derechos a los padres, no soluciona el problema” añade la doctora Harris “Hace  falta una comunidad y no una entidad gubernamental, para criar a un niño”.

Desde el punto de vista sociológico, cada vez más estudios demuestran que el ambiente natural de un niño es la familia, como quiera que ésta esté constituida. Los organismos internacionales como el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia –UNICEF- abogan por soluciones a los problemas de la infancia bajo un esquema lo más parecido posible al hogar, ya que cortar con la estructura básica, genera otro espiral de problemas sociales.

Si hay algún punto positivo de esta controversia, es que una vez más alguien grita y muchos escuchan. La Dra. Montserrat Rodríguez, coach nutricional y colaboradora de Inspirulina, declaraba recientemente: “Por fin le dieron carácter de escándalo a una epidemia crónica que venía creciendo”.

¡Tenemos un problema creciente que debemos resolver!. ¿Cómo? Definitivamente requerirá de cierto grado de intervención de los gobiernos que tiene la posibilidad de tomar medidas a gran escala como se ha hecho con los cigarrillos, o como se ha hecho en países donde, por ejemplo, las sodas no pueden entrar a las escuelas. Pero por encima de todo, requiere de un movimiento global donde todos debemos empujar hacia un mismo lado: el de la creación de condiciones para que se dé el cambio, a nivel de información, acceso a alternativas saludables, apoyo social y hasta salidas económicas.

Por supuesto, siempre quedará el espacio para el libre albedrío, pero al menos debemos asumir como sociedad, la responsabilidad de que sea sólo una opción.

¿Y tú, qué piensas?

 



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