Abordaje nutricional para pacientes con Síndrome de Asperger

Abordaje nutricional para pacientes con Síndrome de Asperger

El síndrome de Asperger a veces se describe como Autismo de alto funcionamiento y ahora se diagnostica bajo el paraguas de los trastorno del espectro autista (TEA) un grupo de afecciones del neurodesarrollo que afectan la forma en que una persona se comunica y se comporta.

Un diagnóstico temprano es importante para que el tratamiento pueda comenzar lo antes posible, en especial porque los síntomas pueden variar de un niño a otro.

El tratamiento a menudo se centra en enseñar a los niños cómo interactuar mejor con los demás, favoreciendo la interacción con otras personas y facilitando su integración social.

Sin embargo, el tratamiento para el Asperger (y en general para los TEA) no solo se centra en las terapias conductuales. Hay una variedad de otros tratamientos posibles, que incluyen medicamentos y cambios en la dieta. Estos últimos, han sido explorados con muy poco éxito por la ciencia, básicamente por no poder garantizar la reproducibilidad en los tratamiento, la dificultad de algunas familias para mantener las dietas (que suelen ser muy restrictivas) en el tiempo y las poblaciones sujetas a estudio, cuya estadística poco representativa, ofrece poca fiabilidad.

Por otra parte, los problemas intestinales son uno de los trastornos médicos más comúnmente presentes en personas TEA y algunos investigadores han comprobado que están relacionados con mayor deterioro social, irritabilidad, problemas de comportamiento, trastornos del sueño, trastornos del lenguaje y cambios en el estado de ánimo.

Por este motivo, se ha postulado la hipótesis de que son un síndrome de superposición. Es decir, que los TEA y los trastornos digestivos están asociados, por lo que un abordaje dietético seria una opción dentro del abordaje terapéutico.

¿Qué dice la ciencia basada en la evidencia?

Las recomendaciones de los expertos son que la dieta sin gluten y sin caseína no son tratamientos para prescribir de manera generalizada y existen pocas evidencias de su efectividad. Solo en los casos de sensibilidad al gluten o proteínas de la leche. El papel del gluten en el desarrollo, progreso y tratamiento del TEA es complejo y está siendo cada vez más investigado. Es posible que la presencia de la immunoglobulina G (IgG) anticuerpos antigliadina, immuno-proteinas que reaccionan en contra de la proteína del trigo, indiquen la existencia de un subgrupo de niños que se podrían beneficiar de una dieta libre de gluten.

En estos casos, la dieta sin gluten tendría un impacto significativo para mejorar algunos síntomas de pacientes TEA con problemas asociados a la ingesta de gluten (celiaquia, Sensibilidad al Gluten no celiaca, Alergia al trigo, Ataxia por gluten).

No obstante, es muy probable que se hayan subestimado los beneficios de la dieta sin gluten en los pacientes TEA, pues aun cuando hay un buen número de familias que aseguran mejorías significativas, otras simplemente abandonan por no percibir cambios que justifique la complejidad y el costo de mantenerla tiempo suficiente para poder cuantificar los resultados, siguiendo los parámetros que dictan las pautas para una investigación científica.

En este tema aún hay un largo camino por recorrer…y estudiar! por lo pronto, creo conveniente que tenga en cuenta que el Síndrome de Asperger no es una enfermedad, por lo tanto no tienen “cura”.

Se estima que alrededor del 75% de las personas TEA tienen un desorden de alimentación. Estos desordenes de la alimentación presentan a su vez diversas manifestaciones, tales como: Hiperselectividad a los alimentos, hipersensibilidad, hiposensibilidad, problemas médicos, estreñimiento, ingesta compulsiva, reacción adversa a nuevos alimentos, entre otros que afectan la calidad de vida del niño y por ende de su familia, especialmente porque no resulta tan obvio que un niño a edad temprana pueda expresar su incomodidad ante ciertos estímulos a través de los alimentos.

En la mayoría de los casos, estas inconformidades surgen durante la transición a alimentos sólidos y la hora de la comida se convierte en una batalla diaria especialmente ante la amenaza de un posible cuadro de malnutrición. Comienza entonces un circulo vicioso que desgasta a todos (al niños y a sus padres) que termina cediendo a ciertos y determinados alimentos que el niños tolera bien y los “mantienen” alimentado… o al menos es lo que se espera.

En estos casos, podría intentar ir cambiando la densidad del puré de manera que poco a poco (a tolerancia) el niño o la niña puedan ir aceptando texturas cada vez más gruesas, hasta que se adapte al sólido. Esto requiere de mucha paciencia por parte del adulto cuidador, así que es posible que necesite apoyo del entorno familiar, pues forzarlo no traerá mayor beneficio, sino por el contrario, será aún más difícil.

Finalmente, es necesario estar atentos a los gustos, no a todos nos gusta el brócoli (no es así) así que es posible que encuentre que algunos alimentos simplemente no le gustan! así que la invitación es a intentar con otro hasta que logre hacerse de una lista de alimentos que satisfagan su necesidad y gustos. Esto no es capricho, es una manera de respetar la hipersensibilidad oral que puede manifestarse junto a los gustos propios.

Imagen de silviarita en Pixabay



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