Abracemos la incertidumbre

Todo es una incertidumbre mientras no vivamos en el presente

En estos momentos que vivimos llenos de incertidumbre, miedo, caos, escasez, desacuerdos, inseguridad, enfermedad y divisiones, es bueno tomarnos una pausa para ver lo que esta situación nos enseña.

Si vemos esto de otra manera y como algo más de lo que aparenta, podemos concluir que es una excelente oportunidad de desarrollar fe y confianza. Todo pasa.

Vivir seguros y dar gracias a Dios cuando llegamos a ciertas situaciones y condiciones de vida es un reto constante. Todo pasa por algo, y los procesos más duros que hemos vivido nos enseñan a valorar.

Soy responsable de lo que veo

Tomar conciencia y saber que soy responsable de lo que vivo es producto de haberme atrevido a creer en enfermedad, tristeza, soledad, desamor, haber juzgado, no tener fe en Dios, ni confianza en mí misma. Eso me ha costado admitirlo. Pero también es maravilloso reconocer que las bendiciones que vivo son producto de mi crecimiento espiritual, de descubrir el amor, darme cuenta de que estoy sana, confiar en que todo está bien y descubrir que no soy quien para juzgar.

Cuando abrazamos la incertidumbre, tomamos todo lo que Dios nos presenta en el camino sin dudas. Empezamos a ver la belleza antes que el caos.

Nuestra confianza reside en creer que se está planeando algo bueno para todos.

CONFIAR y vivir el presente es clave

desapegoLa incertidumbre es señal de una nueva temporada.

Si estamos viviendo incertidumbre en algún área de la vida, entonces es que hay una oportunidad para vivir mejor ahora mismo. Representa un nuevo comienzo. Tenemos la oportunidad de reescribir nuestra historia, y decidir para dónde queremos ir.

La incertidumbre puede provocar dos cosas: ansiedad o creatividad. Si permitimos que llegue la duda, hay ansiedad; si permitimos que llegue la curiosidad, hay creatividad.

La meta es reemplazar la ansiedad por curiosidad sobre lo que sucederá. Por cómo Dios nos sorprenderá, sin estar ansiosos por saber cosas que en su momento sabremos.

La vida es más interesante cuando nuestra única expectativa es tener la certeza de que vamos a salir del problema en que estamos.

Cómo el universo nos va a bendecir, multiplicar los panes y peces en nuestra vida. De qué manera las cosas no escasearán, cómo haremos para pagar impuestos, condominio, mercado, servicios de teléfono o luz y las vacaciones.

Cada situación inesperada nos da la oportunidad de conocernos, saber el potencial y la capacidad que tenemos para resolver las cosas.

Pasa como en una relación de pareja. No conocemos verdaderamente a la pareja hasta que nos encontramos en ciertas situaciones inesperadas.

Lo repentino de las circunstancias nos enseña

Pedro el apóstol nunca habría conocido al Jesús que camina sobre las aguas si no se hubiese vivido una tormenta. Nunca hubiera conocido al Dios que paga los impuestos si no hubiesen cobrado el impuesto injusto. Nunca hubiera conocido al Dios que multiplica los panes y peces si no había necesidad. Cada momento difícil que Pedro enfrentó le mostró una cara de Dios que nunca había visto.

Vivamos sabiendo que esa incertidumbre que vivimos en el trabajo, las relaciones o en cualquier área nos brinda la oportunidad de un nuevo comienzo. Así que a dejar la ansiedad y a vivir con curiosidad. Soltemos nuestras preocupaciones. Aumentemos nuestra fe en estos tiempos de incertidumbre constante.

Abracemos la incertidumbre para cambiar la manera en que vemos las cosas. Seamos creativos.

Cada día es una aventura.



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