¿Aceptación o resignación?

Aceptar lo que nos sucede nos permite llegar a una genuina transformación. Reaccionar de manera negativa frente a las adversidades ya sabemos que no sirve de nada, pero al parecer es más sencillo, solo hay que dejarse llevar por el inconsciente, la inercia y sucumbir.

Quejarse, criticar, lamentarse, son síntomas de muy poca autoestima, por el contrario la confianza, la seguridad, reflejan el grado de cariño y autovaloración que se tiene consigo. Si no somos dueños de nosotros mismos nos convertiremos en esclavos de las circunstancias, de lo que sucede en nuestro entorno. Aceptar no quiere decir que estamos de acuerdo, tampoco quiere decir resignarse.

Aceptar quiere decir que tenemos la capacidad de comprender que las cosas no siempre sucederán como quisiéramos. En vez de pretender que la realidad se adapte a nuestras acartonadas y muchas veces egoístas expectativas el llamado es a aprender a vivir conscientemente dándonos cuenta de que la verdadera sabiduría consiste en fluir de manera flexible adaptándonos y sacando mayor provecho a cada situación.

Para lograr esto se requiere de energía, disposición y práctica. Al conseguir nuevos resultados habremos conseguido también un cambio de raíz, es decir, un cambio en la creencia. NO CAMBIARÁS CUANDO CAMBIEN TUS CIRCUNSTANCIAS, ESTAS CAMBIARÁN CUANDO CAMBIES TÚ.



Deja tus comentarios aquí: