Aceptación radical

Todos y cada uno pasamos por momentos que nos hacen dudar de nuestra belleza e inteligencia. Cuando esto pasa se dice que carezco o me falta autoestima. A mí me pasó. Tuve muchas dudas, miedos e inseguridades sobre mí misma, durante muchos años. Hasta que finalmente sané. Ahora como terapeuta y coach para la vida, una de mis especialidades es potenciar a la mujer en su autoestima. Nadie puede dar, ser feliz y comprender la belleza de la vida mientras no viva y sienta una aceptación radical hacia sí mismo.

¿Qué quiere decir aceptación radical? Quiere decir aprender a amar y amarse; aceptarse y aceptar; respetarse y respetar; valorarse y valorar de forma absoluta, rotunda, enérgica y contundente todo el misterio y trayecto de mi vida. Esa vida de un ser que es, espiritual, viviendo una experiencia humana: física, emocional y afectiva.

De niños, lo que nuestros padres o primeros cuidadores nos brindan o deben brindar, es el amor. La transmisión del sentimiento íntimo y profundo de que soy alguien esperado, deseado, valioso. Único e irrepetible. Cuando este amor no ha sido transmitido por medio de actitudes, cuidados, paciencia y verdadero trato humano, sufrimos lo que yo llamo, la mutilación o ausencia de la autoestima.

Piensa por un momento cómo recuerdas tu niñez: tu padre, tu madre, tus abuelos, tíos y toda esa cadena de maestros y compañeros de colegio. Esto te dará mucha información para saber y comprender muchos aspectos de ti que tienen mucho que ver con la manera en que escoges o has escogido pareja. Te respetas y te das a respetar. Crees en ti y en tu capacidad para triunfar y ser feliz en la vida. Das y recibes amor y afecto.

Estoy segura que lo que lees no es nada nuevo y lo sabes. Saber que es importante amarse, respetarse, valorarse, aceptarse, darse el propio lugar, se puede leer en muchos libros; o asistiendo a talleres y retiros espirituales. Muchos lo hacen en visitas al terapeuta. Sin embargo, no es lo mismo saberlo o pasar horas con el sicólogo, sólo para ventilar lo que te pasa a tener la experiencia viva y profunda en cada poro de la piel. Esto es aceptación radical. Ese momento en que parado frente a ti mismo en el espejo, te gusta lo que ves. Un hombre. Una mujer. Aceptas tu historia sin sentirte víctima y vives con una vibración muy sentida de logro, de que todo lo puedes alcanzar. Lo vales, lo mereces. Estás hecho para ello.

 



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