Actitudes favorables durante las crisis

Estamos atravesando un tiempo denominado “crisis”, lo primero que le viene a la mente a muchas personas al escuchar esta palabra es: caos, descontrol, dificultades, problemas, circunstancias difíciles. El inicio de una crisis puede causar angustia, estrés, ansiedad y hasta ira, irritabilidad, susceptibilidad  pues es un nuevo escenario ante e cual podríamos sentirnos vulnerables e indefensos, en el que tal vez los recursos manejados  en el pasado no funcionen. Para ser más clara, la crisis causa temor porque amenaza con sacarnos de nuestra zona de confort.
Cuando se presenta la llamada crisis económica en un país, afecta a todos sus habitantes, algunos más a otros menos pero no pasa desapercibida, como dicen por allí la época de amarrarse los cinturones, y por lo general las personas se ponen muy tensas ante esta situación; sin embargo  surgen las siguientes interrogantes ¿cómo debemos enfrentar la crisis? ¿Cuál es la actitud que más nos favorece en este período?
En primer lugar se recomienda abandonar los vicios de la queja, pesimismo, crítica y el papel de víctimas. Eso no le llevará a nada bueno sino a generar ruido en sí mismo (a): bloquea su creatividad, le sumerge en tristeza y en depresión; lo cual causa desgaste psicológico y emocional,  a la larga puede  traer como consecuencia enfermedades, así como deterioro de las relaciones.
Una frase de Wayne Dyer nos revela lo siguiente: “Cuando uno cambia su forma de contemplar las cosas, las cosas que contempla cambian”, es muy cierto. La mayoría tiene miedo a esa palabra “crisis”, no obstante mucha gente alrededor del mundo ha convertido a esta época difícil en su aliada, existen muchos ejemplos de personas que han visto oportunidades, se han reinventado y las circunstancias adversas las han convertido en una bendición para su existencia.
Por ello hace algunos meses escribí a través del twitter lo siguiente: “Crisis= etapa para reinventarse, hacer cambios, ser creativos, enfocarse en alternativas. Asumir liderazgo. Superar retos. Usted puede.” Es otra forma de contemplar este período, es el momento donde emergen nuestras fortalezas, es cuando nos prueban para sacar de nuestro interior  lo mejor y darnos cuenta de qué estamos hechos.
Tal vez piense que la realidad no se puede ocultar con un dedo, estoy de acuerdo con eso;  debemos aceptar cuáles son las condiciones actuales; siempre en cualquier proceso de sanación, de reconstrucción, renovación o en cualquier proyecto partimos desde un diagnóstico del contexto actual, aplicable para cualquier circunstancia de la vida. ¿Dónde estamos?  Es decir Aceptación… más no resignación.
A partir de allí conociendo y aceptando la situación, ojo no es para revolcarse en la negatividad, en lamentos que no funcionan ni agregan valor. No pierda  tiempo y energía en eso, porque limita su capacidad de actuar, siempre enfóquese en buscar la solución. Lo más acertado es comenzar a buscar y explorar alternativas, oportunidades, comience a tocar puertas. Preguntarse: ¿cuál es mi objetivo? sobrevivir, mantenerme, abrirme camino, irme, diversificarme, hacer cambios, etc.
Realice su inventario de recursos, ¿con qué cuento?  Algunos pensarán que  si no tienen dinero la iniciativa muere. Pues le recuerdo su principal medio no es el dinero sino LA VIDA, mientras usted respire es capaz de lograr cualquier cosa, tiene todas las posibilidades. Además cuenta con sus ideas, sueños, valores,  talentos,  habilidades, ingenio,  estudios, relaciones sociales, etc.
A partir de su lista actual de fortalezas, ventajas (recursos) tal como dice la canción de salsa “esto es lo que hay” llega el momento  de evaluar  las opciones que tiene con ello, siempre desde un estado de paz y armonía en ningún momento con desesperación, ni rabia.
Es importante asumir el liderazgo de su vida, usted es el responsable de las acciones a tomar, tiene el timón. Asimismo es fundamental estar abiertos a los cambios, a reinventarse si es necesario,  adaptación, a dar rienda suelta a la creatividad y sobretodo disposición a la acción. Quizás en el pasado la situación era mejor, ya eso pasó no lo puedo cambiar. Ahorita, en el momento presente  el reto es lo que se está presentando y todos sin excepción tenemos la capacidad de superarlo.
Lo anterior funciona para los distintos ámbitos de nuestra existencia, cuando te enfocas en soluciones se abre tu mente, te sientes capaz, sales del papel de víctima. Y por supuesto estar dispuesto a Atreverse, a dar el paso.
Sinceramente es en esta época donde descubrimos nuestras fortalezas internas, de aferrarnos al optimismo, de sacar a brillar nuestros talentos,  creatividad, nuestra capacidad de adaptación y valentía. Además de reencontrarnos con nosotros mismos, el tiempo de poner a prueba nuestra fe, ya que en los momentos de bonanza es fácil creer, pero es en crisis donde la fe se hace valiosa  y también es el tiempo  de conocer a los verdaderos amigos.
Muchos aseguran que los períodos de crisis traen grandes progresos, son lapsos donde se realizan interesantes descubrimientos y de implementar grandes estrategias. Y posiblemente lo mejor de esta etapa son los desafíos, sin ellos la vida es una rutina, no se resista al cambio, porque en esta vida nada es permanente.
Para atravesar este período es recomendable conectarse  con la alegría, trate de divertirse, rodearse de gente optimista, tener buen humor, nutrirse de ideas, realizar actividades que: en primer lugar le ayuden a mantener su ánimo arriba, le permitan concentrarse en sus metas, tener paz, serenidad en su interior y le empoderen; es decir le hagan sentir capaz de afrontar con éxito cualquier situación, porque sencillamente Dios está con usted, y lo ha dotado con lo necesario para triunfar.
Por eso suelte, abandone los vicios de: crítica, negativismo, queja, lamentos, de culpar a otros, sentimientos  de frustración, el mal hábito de hacer lista de lo que: hace falta, no le gusta, le molesta, no hay, ¡STOP!… Le invito a revertir todo eso. Este párrafo lo recibí a través de una red social y me encanta: “Resalta todo lo bueno, lo que si hay, lo que si tienes, lo que si funciona, lo que si quieres, lo que si está bien, lo que si te gusta.” Hacer esto le mantendrá en paz y optimista, concéntrese en ver lo bueno de cada circunstancia, persona o cosa.
En las crisis tomamos conciencia de lo realmente importante y valioso en nuestras vidas, siempre tenemos algo por lo cual estar agradecidos y generalmente no es material, tal cuál lo escribí en mi artículo sobre “la riqueza”, lo económico va y viene. Alimente su mente, su alma de ideas buenas, positivas.  Para ello cito una frase de una amiga expresando lo siguiente: “Hay tantas cosas por las que se puede agradecer a Dios. Incluso en los momentos difíciles porque nos enseña y crecemos. Todo en la vida siempre tiene un propósito.”
Para finalizar  le recuerdo que todo pasa, no tenga miedo, fluya con los cambios necesarios. Confíe en Dios y en si mismo (a), relájese, mantenga la calma. No desperdicie este tiempo de aprendizaje: aprovéchelo para evolucionar, renacer, reinventarse y salir victorioso (a).
Definitivamente la crisis llega para reencontrarnos con nuestra esencia, fortalecernos, aprender y crecer.
Bendiciones,
Egleé Yadira
http://egleeyadira.blogspot.com/


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