Activo y feliz: incluye estos hábitos en tu vida

Los que hasta ahora no han sido propensos a hacer ejercicio suelen ver con recelo a quienes sí se mantienen activos y en forma. Muchas veces la pasividad lleva a configurar tintes de envidia y celos, que lo que hacen es terminar por desanimarte, devolviéndote al callejón del sedentarismo.

Con esta nota no queremos motivarte para tener una cintura más pequeña ni mucho menos. Queremos inspirarte para seguir un estilo de vida más saludable, señalando justamente las características de quienes sí hacen ejercicio con regularidad, para enseñar a la mente menos activa cómo funciona la de alguien que entrena y se mantiene activo.

Cuestión de perspectiva. La manera como nos sentimos dictamina el tinte que le ponemos a las cosas. Es fútil decir que quienes hacen ejercicio padecen menos estrés, por ejemplo, o que se les presentan menos contratiempos. Sin embargo, quien ha aprendido a controlar su cuerpo ha pasado por la toma de conciencia de lo que está y no está en sus manos, tanto físicamente como emocionalmente, y por eso pueden elegir cuándo dejar de preocuparse por las cosas externas sobre las que no tienen control.

El placer del proceso. No todo está listo en el primer intento, ni los grandes libros ni los grandes planes de márketing, por nombrar algún ejemplo. Los logros se consiguen paso a paso, requieren paciencia y, sobre todo, determinación. Emprender una rutina de ejercicios te hará vivir este proceso en carne propia, e irás constatando día a día tus avances.

No te obsesiones. Las pequeñas cosas de la vida suelen quedar atropelladas en medio de la vorágine de actividades que nos lanza la rutina. Abandonarlo todo por convertirte en un animal de gimnasio tampoco te hará bien. Se trata de equilibrio. Meditar te puede ayudar mucho: piensa en las cosas por las que debes agradecer, respira siempre, y no pierdas el foco.

Toma control de tus acciones. Por más que intentemos motivarte con estas líneas, tú eres quien al final tomará la decisión de llevar adelante un plan, bien sea en el gimnasio o en la oficina. Repetimos: aquellos que logran el éxito son quienes toman sus propias decisiones, sin dejarse afectar por las opiniones de terceros y, por encima de todo, quienes saben soltar las excusas en los momentos de flaqueza. La resistencia es clave.

Por lo menos un movimiento al día. La palabra clave es consistencia. O perseverancia. Quienes han logrado mantener una rutina exitosa de ejercicio han visto como estos elementos se trasladan a otras áreas de la vida. No te detengas: toma las escaleras en lugar del ascensor, toma consciencia de tu postura al sentarte en el escritorio, toma rutas peatonales cuando puedas; todo cuenta, queda de ti establecer el compromiso. Y sobre todo cumplirlo.



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