Aflorar la empatía

La Navidad nos gusta y si se decora con luces y la noche se prende en una fiesta sin fin, con mayor razón.
Si se trata de ser felices y dejar la amargura en el pasado, si somos capaces de pensar en el vecino y aflorar la empatía por los demás, entonces la Navidad habrá logrado uno de los más grandes propósitos con que fue concebida.
En la Navidad todos somos hermanos de corazón, y como tal debemos comportarnos, para dar y recibir vida, plenitud y esperanza.
Si puedes donar cosas materiales, será bienvenido, pero en el fondo lo único que se te exige en la Navidad es que dones Amor y Esperanza, una sonrisa de alegría y mucho optimismo, un abrazo caluroso y mucha comprensión.
Se forman nubes de esperanza en un cielo de bondad. En cada corazón hay una enorme antojo de felicidad y alegría! los Hogares se iluminan con una magia sin ninguna maldad, Ineludible, sólo el amor agranda este lindo y peculiar día… Velando totalmente por nuestra total paz y armonía!
En el íntimo de cada uno de nosotros está el sentimiento más puro. Aquel que nortea el significado verdadero de la conmemoración, las emociones en un solo bondadoso corazón.
Alegría en cada rostro sin enmascarar la tristeza. Cambios de actitudes y gestos de solidaridad, vestida de la más simple y calurosa nobleza. Guardando en cada Ser lo sentimientos de su propia verdad, la más verdadera y sincera felicidad.

DANIELA MIJARES
2016



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