Agradecer

Agradecer

Es el momento del año en que comenzamos a evaluarlo y a evaluarnos, que también coincide con el día de Acción de Gracias, y que se ha extendido a otros países. Si bien su origen es histórico, es de franca actualidad detenerse y analizar qué tenemos para agradecer en nuestras vidas.

Sé que hemos hablado mucho sobre esto, pero cuando nos dejamos llevar por las dificultades diarias, lo olvidamos. Y es parte esencial de un buen vivir ser agradecido. Genuinamente. Es muy sencillo.

Cada día, ya el hecho de despertar y tener una nueva oportunidad; el abrir los ojos; el estar entre sábanas limpias y en un entorno cálido; el caminar, son motivo de agradecimiento que debe ser inmediato. Alegrarse, sorprenderse, disfrutarlo. No lleva tiempo extra. Solo contactarse con uno mismo y su realidad en ese momento. Segundos, tal vez.

La lista de esos pequeños milagros que damos por sentado es interminable. Pero deseo incluir también aquellas dificultades y retos que nos movilizan y requieren un esfuerzo adicional que nos fortalece para poder superarlos y seguir adelante. Aquella persona que nos molesta como la famosa piedrita en el zapato. También hay que agradecer su presencia en nuestra vida. Sin ella, corremos el riesgo de estar dormidos y creer que todo está bien y no hay que mejorar nada, ni revisar nada de nuestra conducta o hábitos.

Así que hoy te invito a detenerte y revisar tu día, tu realidad, tu familia, tus relaciones, tus amigos, tu trabajo, tus bienes, tu salud, tus dificultades, tus propias “piedritas en el zapato”. Y estoy segura de que surgirá de tu interior un profundo sentimiento de agradecimiento que te impulsará a continuar viviendo con más ímpetu y determinación. Felicidades.

Photo by Marcus Wöckel from Pexels



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